Críticas

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Crítica: Pánico en la calle 110 (1972)

Uno de los grandes placeres de la oferta de canales de cine que hay en la actualidad es la posibilidad de poder descubrir pequeñas joyitas. Así, hace unos meses, conocí “Pánico en la calle 110” (1972).

 

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Basada en una novela de Wally Ferris se ambienta en las calles neoyorquinas de Harlem. La vía del título, la 110, dividía al citado barrio de Central Park. Actualmente es un barrio de lo más normal, pero hace décadas era muy habitual la violencia y las drogas. De hecho, se hicieron películas sobre el tema como “Las noches rojas de Harlem” (1971) o “Super Fly” (1972). Éstas fueron el comienzo del blaxplotation, filmes protagonizados por afroamericanos con presencia habitual de persecuciones de coches y música funk y soul.

Al comienzo del filme tres malhechores deciden dar el golpe de sus vidas, pero desconocen que realmente le están robando a la mafia italiana. Además en su huida matan a un policía, por lo que serán buscados tanto por los gángsters, como por la policía. Dos agentes son los encargados del caso. Por un lado, el capitán Matelli,encarnado por Anthonny Quinn que interpreta a un veterano que aparte de ser xenófobo es un corrupto. Por el otro está el teniente Pope, Yaphet Kotto visto en “Alien, el octavo pasajero” (1979) o “Perseguido” (1987), que es un prometedor policía negro muy concienciado con luchar contra la corrupción. Éste, por supuesto, tiene sus más y sus menos con el personaje de Quinn, que por cierto también es el productor de la película.

 

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Kotto y Quinn son compañeros y un tanto incompatibles.

 

El reparto se completa con Anthony Franciosa como el mafioso que busca el dinero y a aquellos que lo robaron; Burt Young, antes de convertirse en el cuñado de “Rocky” (1976), Paul Benjamin y Richard Ward. Es decir, un elenco muy de los setenta. Casi la gran mayoría de los personajes, ya sean “de los buenos o de los malos”, a veces te caen bien, a veces te caen mal, lo que la convierten en una verdadera montaña rusa.

Al verla me llamó la atención la cantidad de planos hechos con la cámara al hombro, tan visto hoy en día y que hace cuatro décadas no se prodigaba tanto. Pues resulta que “Pánico en la calle 110” fue el primer filme en utilizar la cámara Arriflex 35 BL que debido a su pequeño tamaño permitía que se utilizase en espacios muy reducidos o incluso puestos encima de la ropa.

Dirigida por el televisivo Barry Shear cuenta en su banda sonora con temas de Bobby Womack, un referente del soul, y del trompetista de jazz JJ Johnson. Hay que decir que es de obligada escucha para los aficionados de los mencionados géneros.

 

Carátula de la BSO.

Carátula de la BSO.

 

La película recaudó unos diez millones de dólares, pero aunque no se convirtió en un taquillazo, tampoco se puede considerar un fracaso. De hecho, con el paso del tiempo se ha convertido en una pequeña película de culto. Servidor estuvo los 100 minutos que dura sin moverse del sofá viendo como Quinn realiza un personaje tan odiado como querido y por ser un filme, con novedosos planos, obviamente en 1972, que no ha sido lo suficiente reconocido por la historia y que además se podría considerar uno de los precedentes de cierta serie sobre el mundo de las drogas ambientada en la ciudad de Baltimore como es “The Wire”. Una película a descubrir y reivindicar.

Crítica: “Aterriza como puedas” (1980)

Debo reconocer que en mi más tierna juventud tenía grabada en una cinta VHS (sí, eso que se metía en un aparato grande llamado vídeo) una emisión en TVE de esa comedia de 1980 llamada “Aterriza como puedas”. La vi, aún más pequeño, en el cine de verano, y cuando la tuve en mi poder la podría ver, perfectamente, una vez al mes. Siempre creí, hasta no hace mucho, que era una parodia de “Aeropuerto” (1970), uno de los pilares del género de catástrofes que tanto dio de sí en los setenta, pero realmente homenajeaba a un filme más antiguo.

 

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“Suspense…hora cero” era una película de 1957 interpretada por Dana Andrews, Linda Darnell y Sterling Hayden. La trama se centra en las dificultades de supervivencia de los pasajeros de un avión, cuya tripulación, incluido el piloto, ha sido envenenada accidentalmente. El único que podría salvarlos es un experto aviador que participó en la II Guerra Mundial, pero que, debido a un shock, se siente incapaz de pilotar de nuevo.

 

Fotograma de "Suspense... hora cero".

Fotograma de “Suspense… hora cero”.

 

David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker conocidos en el mundo cinéfilo como ZAZ, eran tres guionistas que se dedicaban a hacer parodias que representaban en un grupo de teatro llamado “Kentucky Fried Theatre”. Mientras estaban preparando una nueva obra que pretendía parodiar los anuncios de televisión conocieron “Suspense…hora cero”, que se grabó sin querer en una cinta de vídeo en una emisión a altas horas de la madrugada. El director John Landis le insistió a ZAZ a que hicieran una película basada en sus scketches y escribieron “Made in USA (Kentucky Fried Film)” que se estrenó en 1977. Con un presupuesto de medio millón de euros la película recaudó 18 millones por lo que el estudio les pidió que hicieran otra película. Tenían guardada en el cajón la idea de los anuncios televisivos, pero no gustó a los directivos cinematográficos. Plantearon hacer una que se riese de las películas de catástrofes aéreas y eso gustó mucho más. Así que se hicieron con los derechos de “Suspense…hora cero” y la convirtieron de un drama a una comedia.

Para el papel principal de Ted Striker, el piloto traumatizado que salva al pasaje, realizaron pruebas Bill Murray, Chevy Chase o el cantante Barry Manilow (¿?), siendo el elegido un actor secundario en algunas series de televisión y que nunca había hecho cine, Robert Hays. La protagonista femenina fue otra debutante, Julie Hagerty. Sin embargo, los actores secundarios si les fueron más reconocibles a los espectadores. Eran Robert Stack (Los intocables), Peter Graves (Misión Imposible) y Lloyd Bridges, tres actores que nunca habían participado en una comedia y que fueron un as en la manga de los ZAZ. Stack actuó como capitán que pierde los nervios en una de las primeras películas de desastres aéreos, “Escrito en el cielo” (1954), y fue contratado para imitarse a sí mismo en “Aterriza…;” como también lo fue Lloyd Bridges por su papel interpretado entre 1970 y 1971 como el gerente de aeropuerto Jim Conrad en la serie de televisión “San Francisco International Airport”.

 

Julie Hagerty y Robert Hays.

Julie Hagerty y Robert Hays.

 

¿Quién no recuerda el “elegí un mal día para dejar de oler pegamento” que dice el personaje de Bridges? La verdad es que gran parte de los diálogos más conocidos de “Aterriza como puedas” están repetidos literalmente de “Suspense…hora cero” . Por ejemplo, la famosa frase: “Elegí un mal día para dejar de fumar”. Ésta se convierte en un gag a medida que la emergencia se hace más grave durante el transcurso de la historia, añadiendo potencia a la droga y que termina en la antes citada.

 

Lloyd Bridges y Robert Stack.

Lloyd Bridges y Robert Stack.

 

Igualmente, entre los secundarios, se encontraba otro canoso aparte de Peter Graves, el piloto intoxicado, que era Leslie Nielsen. Otro caso que nunca había hecho comedia hasta “Aterriza como puedas” y cuyo rostro era muy conocido por protagonizar “El planeta prohibido” (1956). Para luego ser prácticamente conocido por la trilogía de “Agárralo como puedas” (1988), (que, por cierto, antes fue una serie de televisión también de los ZAZ),  y por las innumerables bazofias, algunas más simpáticas que otras, que hizo después.

 

"Sólo quiero desearles suerte. Contamos con ustedes".

“Sólo quiero desearles suerte. Contamos con ustedes”.

 

Sigamos con la referencias. Si en “Suspense…hora cero” aparecía el jugador de fútbol americano Elroy Hirsch, en “Aterriza…” aparece la estrella por aquel entonces de Los Angeles Lakers de la NBA, Kareem Abdul-Jabbar, como el segundo piloto del avión siniestrado. Además utiliza elementos procedentes de las películas Aeropuerto y Aeropuerto 75 (1974), como la canción interpretada por una azafata con una guitarra a una paciente que es transportada en camilla.

 

En "Suspense...hora cero" también le regalan un avión a un niño.

En “Suspense…hora cero” también le regalan un avión a un niño.

 

Pese a todo la producción de la película era muy limitada, sobre todo debido a su presupuesto, que no llegaba a los tres millones de euros. Por ello, los directores mostraron en una serie de cameos a varios miembros de sus familias. David Zucker y Jerry Zucker aparecen en el papel de dos miembros del equipo de tierra que, accidentalmente, dirigen un avión hasta estrellarlo contra una terminal. Jim Abrahams es uno de los muchos fanáticos religiosos dispersos por toda la película. Charlotte Zucker, madre de David y Jerry, es la mujer que trata de maquillarse en el avión mientras éste se balancea violentamente.

Para la BSO se contrató a Elmer Benstein. La partitura es correcta y simpática. Existe una versión de 1980, y otra más completa, con dos discos, editada en 2009 por La La Land Records. Cabe destacar que debido al hecho de que caducaron en España algunos derechos musicales se tuvo que hacer un redoblaje en los noventa y por ello al principio no se escucha el tema principal de “Tiburón” (1975) o más adelante el de “Fiebre del sábado noche” (1977).

 

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Tras los 34 días de rodaje en el verano de 1979, la película se estrenó en julio del año siguiente. Los pases previos no tuvieron mucho éxito. Los directores estaban intranquilos, pero todo pasó el primer fin de semana cuando la recaudación superó lo que costó la película. Y así hizo 80 millones de euros, sólo en EEUU, convirtiéndose en la cuarta película en taquilla en 1980 tras “El imperio contraataca”, “Cómo eliminar a su jefe” y “Locos de remate”, superando, por ejemplo a “El Resplandor”. Pero es que se convirtió en todo un fenómeno en los videoclubs, haciendo otros 40 millones de euros.  Y, para completar la jugada, recibió el aplauso de la crítica.

Todo esto originó una secuela en 1982, sin David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker, que se “reía” de las películas de la ciencia ficción y que es inferior de la que estamos hablando. Los ZAZ hicieron otros éxitos como las películas de “Agárralo como puedas” y “Hot Shots” (1991) y otras que no lo fueron tanto, pero que se lo merecían como “Top secret” (1984). Resulta curioso que Lloyd Bridges, pero sobre todo Leslie Nielsen, a partir de su participación en “Aterriza…” se quedasen con el registro cómico y así sea como les recordamos, prácticamente, toda una generación.

Por el personaje de Otto, el piloto automático e hinchable del avión; por aquella pregunta de “¿Te gustan las películas de gladiadores?”; por aquellos sujetos, un tanto sonados, de la torre de control, y por tantas cosas de la que te estarás acordando ahora,  “Aterriza como puedas” es una de las grandes comedias de cine. Y así lo certificó la AFI, el Instituto Americano del Cine, al incluirla en el año 2000 entre las cien películas más divertidas de la historia. Y no le falta razón…

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Otto, uno de los héroes de la película.

 

Nota: 9/10

Lo mejor: Que no te paras de reír aunque la hayas visto cien veces.

Lo peor: El redoblaje que le hicieron en los noventa le hizo perder parte de la gracias musicales.

Rompenieves (Snowpiercer)

Dentro de las centenares de películas que se estrenan cada año, donde hay de todo, muchas son las que se quedan por el camino en un limbo de donde no siempre son rescatadas. Un ejemplo es “Equilibrium”, protagonizada por Christian Bale, que desde 2002 está guardada en un cajón. Con mucha influencia de “Matrix” (1999) y de la novela de Orwell “1984”, este filme de ciencia ficción con cierta dosis de acción, todo apunta a que pronto será estrenada, doblada al castellano, por Canal +, y quién sabe si también en las salas cinematográficas.

Otros casos similares fueron “La cabaña en el bosque” (2012), de la cual ya se habló aquí, o “Byzantium” (2012), siendo el último ejemplo conocido “Rompenieves (Snowpiercer)”. Ésta, realizada el año pasado, al igual que las anteriores, no tenía distribuidor hasta que llegó Canal Plus y la preestrenó para luego poder ser vista en apenas una veintena de cines.

 

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“Rompenieves”, aunque cuenta en su reparto con Chris Evans, Jamie Bell, Tilda Swinton , John Hurt, Song Kang-Ho y Octavia Spencer (las dos mujeres premiadas con Oscars) es originaria de Corea del Sur. De hecho, es la película más cara del citado país asiático con un presupuesto de 40 millones de dólares.

Su argumento nos traslada al año 2031 donde tras un intento fallido de acabar con el calentamiento global, el planeta Tierra ha quedado totalmente congelado, aniquilando prácticamente a los humanos. Sólo queda un reducido grupo de ellos recruidos en un tren que continuamente está en movimiento recorriendo gran parte de los continentes. La cuestión es que entre sus vagones hay una microsociedad con sus ricos y pobres, y las consiguientes desigualdades. Y los pobres, liderados por el personaje de Chris Evans, inician una revolución.

En 2004, el director surcoreano Bong Joon-Ho durante la preproducción de su éxito internacional “The Host” (en EEUU recaudó 2.2 millones de dólares, todo un hito, pensando que los americanos vieron una película asiática en versión original subtitulada, cosa que no les entusiasma), entró en una tienda de cómics y se fijó en una de las novelas gráficas. Era “Le Transperceneige” del francés Jean-Marc Rochette, publicada en 1982. Tanto le gustó que allí se lo leyó entero y decidió que algún día la adaptaría al cine.

 

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Viñeta de “Le Transperceneige”.

La película realmente no esta basada en la novela gráfica, sino inspirada, ya que presenta algunas diferencias. Por ejemplo en “Le Transperceneige” hay un millar de vagones y en la película es una veintena.. En “Rompenieves” se ve a lo largo de su metraje que, con cada vagón que avanzan el protagonista y sus acompañantes, se da un salto en el escalafón social y aparece una nueva crítica al modelo actual. El propósito es llegar al vagón principal, el de la máquina, en el que, en teoría, se encuentra el responsable de dicha sociedad y que está interpretado por un conocido actor, cuyo nombre prefiero omitir para no romper el factor sorpresa. Ahí el espectador conocerá el origen de todo, o no, porque no siempre es lo que parece, pero antes habrá contemplado una serie de escenas de acción, bien rodadas, y que no tienen ningún problema en mostrar sangre.

 

El coreano Song Kang-ho interpreta a un importante personaje.

El coreano Song Kang-ho interpreta a un importante personaje.

 

Mención aparte se merece la interpretación de Tilda Swinton, quien está prácticamente irreconocible encarnando a Mason, un fiel seguidora del modelo de sociedad instaurado. En realidad, las actuaciones son notables, partiendo del tipo de película que es, pero sin duda, quien más cala es la de Swinton.

 

La ya de por sí rara Tilda Swinton interpreta a la odiosa Mason.

La ya de por sí rara Tilda Swinton interpreta a la odiosa Mason.

 

Rodada prácticamente en Praga, capital de la República Checa, salvo un par de escenas en Austria,  la postproducción tuvo lugar en Corea. Cuenta con unos efectos especiales, principalmente los generados por ordenador de los exteriores del tren, que son correctos. Con un presupuesto de 40 millones de dólares, ha recaudado, de momento, el doble, y seguirá subiendo, convirtiéndose en uno de los filmes más taquilleros del país asiático. Por cierto, para la BSO se ha contado con el neoyorquino Marco Beltrami.

 

Una de las escenas del tren desde el exterior.

Una de las escenas del tren desde el exterior.

 

“Rompenieves” no es que vaya a revolucionar el género de ciencia ficción, de hecho tiene algunas lagunas que algunos espectadores no pasarán: ¿De dónde se saca cierta comida, de las clases altas, si no se ve de dónde sale?. ¿Hay tanto sitio para que puedan dormir los usuarios de los primeros vagones?. Si se sobrepasa estas cuestiones, y otras que aparecerán, lo que queda es una película muy aceptable, entretenida y disfrutable, la cual supera a muchas cosas que se estrenan en las salas de cine.

 

Valoración 7.5 / 10

Lo mejor: Lo entretenida que es.

Lo peor: Ciertas lagunas en la historia que se podrían haber resuelto.

 

 

Las secuelas de la Pantera Rosa (2ª parte)

Prosiguiendo con el repaso a las secuelas de la Pantera Rosa. En 1978 daba fruto la tercera entrega de los guiones de la desechada serie de televisión, la sexta de la saga, “La venganza de la Pantera Rosa”.

 

La venganza de la Pantera Rosa

 

Volvía el trío habitual: Sellers, Edwards y Mancini. Y todo después de que los dos primeros al finalizar la anterior película dijesen que no iban a trabajar más juntos. La trama tiene claras influencias de dos géneros de la década de los 70; por un lado, que contra quien se enfrenta Clouseau es un mafioso, véase las influencias de “El Padrino” (1972), y también que la parte final de la cinta tiene lugar en Hong Kong en referencia al cine asiático que estaba en auge con las películas de kárate. A todo esto, hay que sumarle que la partitura de Mancini tiene un toque disco al cuál sólo le falta la bola de la discoteca. Hay que destacar en el reparto la continuidad de Herbert Lom como el comisario Dreyfus y a Robert Loggia interpretando a uno de los gerifaltes mafiosos.

 

Sellers caracterizado como un oriental.

Sellers caracterizado como un oriental.

 

En un principio se iba a llamar la película “La maldición de la Pantera Rosa”, (retén el título, más abajo sabrás la razón), pero al final se puso “La Venganza….”. Recaudó 55 millones de dólares, veinte más que la anterior. Pese a que las historias y los gags no eran ya tan brillantes el publico quería más.

En 1979 llega el golpe de estado. Peter Sellers y el guionista Jim Moloney presentan una historia para ser rodada en 1980 y estrenada en el verano de 1981, pero el actor no quiere que la dirija Edwards. Se tanteó a Sidney Potier, pero el elegido fue Clive Donner. Y así se empezó la preproducción de “El Romance de la Pantera Rosa” con algunos de los habituales de la saga como Herbert Lom o Burt Kwouk.

Existían dos versiones del guión. En uno enfrentaba a Clouseau con una ladrona llamada “La Rana” con Pamela Stephenson en éste papel. Y con otro, el definitivo, donde el mismo personaje se casaría con Clouseau y llevaría a éste al otro lado del crimen. Sin embargo, Peter Sellers falleció de un ataque al corazón el 24 de julio de 1980, ocho días después de haberse terminado de escribir el guión.

La Metro le dijo a Edwards que tenía que seguir con el proyecto inacabado. Éste ya tenía en mente, debido a las desavenencias, sustituir a Sellers por Dudley Moore con quien había coincidido en “10, la mujer perfecta” (1979), pero Moore rechazó la propuesta porque no quería comprometerse tras el éxito de “Arthur, el soltero de oro” (1981).

¿Cuál fue la solución para hacer la película de la Pantera Rosa sin Sellers? Para realizar “Tras la pista de la Pantera Rosa” (1982), que así es como se llamó, se utilizaron escenas descartadas de “La Pantera Rosa ataca de nuevo” (1976). Eso dio para cuarenta minutos del metraje, a partir de ahí se da a entender que Clouseau desaparece en un viaje y una periodista investiga preguntando a aquellos personajes de las anteriores entregas, como el Fantasma o Cato, para poner algunas de las mejores escenas del investigador.

 

Tras la pista de la Pantera Rosa

 

Blake Edwards le dedicó la película al actor fallecido diciendo: “A Peter Sellers el único e inigualable inspector Clouseau”. Pues menos mal que no lo quiso sustituir por Dudley Moore. La película fue un fracaso de taquilla, recaudando tan sólo 9 millones de dólares en todo el mundo. Además, para más inri, la viuda de Sellers demandó a la productora por atentar la imagen de su marido por lo que tuvieron que pagarle un millón de dólares. Pero Edwards, tenía un plan B ya que al mismo tiempo estaba rodando otra película de la saga.

Cogiendo el título pensando inicialmente para la película de 1978, se hizo “La Maldición de la Pantera Rosa” (1983) sin Clouseau, sino con el detective Clifton Sleigh. Tras el no de Moore, se pensó en John Ritter, protagonista de la serie “Apartamento para tres”, pero no cuajó, y también en Rowan Atkinson, más conocido por “Mr. Bean”, pero al ser únicamente conocido en Gran Bretaña, en aquellos tiempos, se desechó su fichaje. El elegido fue Ted Wass que participaba en la serie norteramericana “Enredo” y que años más tarde haría del padre de “Blossom”.

 

La maldición de la Pantera Rosa

Continuando con la historia de su predecesora, la joya de la Pantera Rosa sigue desaparecida, al igual que Clouseau. Al comisario Dreyfus le piden que seleccione a un nuevo investigador, y éste elige a uno en la línea de Clouseau, al incompetente Clifton Sleigh. Durante su investigación el policía norteamericano se entrevista, al igual que ocurría en “Tras la Pista de la Pantera Rosa” con personajes pasados de la saga. Cabe señalar que David Niven se encontraba durante el rodaje tan débil y enfermo por una esclerosis lateral amiotrófica que tuvo que doblarse su voz en inglés, siendo esta su última película.

 

Ted Wass como Clifton Sleigh.

Ted Wass como Clifton Sleigh.

 

Dicha entrega es un despropósito carente de gracia y enjundia. Hasta tal punto llega, que al final de la misma aparece Clouseau, interpretado por Roger Moore (¿¿¿???), que se acaba de realizar una operación de cirugía estética y es pareja de una mujer que ha sido quien ha robado la joya de la pantera rosa, reutilizando la idea que se mantuvo del guión de “El Romance de la Pantera Rosa”.

 

Roger Moore haciendo su cameo de Clouseau.

Roger Moore haciendo su cameo de Clouseau.

 

El intento de relanzar la saga fue un fracaso incluso mayor que la anterior entrega. Sólo hizo en taquilla, en todo el mundo, algo más de 6 millones de dólares. Edwards culpó a la MGM de la situación por no promocionar la película y, por supuesto, el contrato de Ted Wass para que siguiera con el personaje se convirtió en papel mojado. El nivel decreciente de calidad fue alarmante y se aparcó cualquier intento de hacer otra entrega

Tuvo que pasar una década para que a Edwards se le ocurriese volver a hacer otra película de su saga más conocida. Kevin Kline, de nuevo, Rowan Atkinson, Gérard Depardieu y Tim Curry fueron considerados para liderar la nueva entrega. El elegido fue el totalmente desconocido, por aquel entonces en Estados Unidos, Roberto Benigni. Éste era muy conocido en su Italia natal, y gozaba de una leve popularidad en otros países europeos por el cierto éxito que le supuso “Johnny Palillo” (1991). Benigni encarnaría en “El hijo de la Pantera Rosa” (1993) al vástago que tuvo el inspector Clouseau con el personaje de Claudia Cardinale en la primera parte de la franquicia, hecho que tenemos que suponer porque nunca se tuvo referencia en la pantalla.

 

El hijo de la Pantera Rosa

 

En el reparto, repiten dos habituales de la saga a los cuales se les nota la edad: Herbert Lom y Burt Kwouk. En la trama la joven princesa de Lugash es secuestrada en tierra francesas para obligar a su padre a que abdique. El caso se lo asigna el comisario Dreyfus al novato Jacques Gambrelli (Benigni) quien desconoce que es el hijo de Clouseau.

 

Benigni, como el hijo de Clouseau, junto a Cato.

Benigni, como el hijo de Clouseau, junto a Cato.

 

Estrenada a finales de agosto de 1993, fracasó en la taquilla y con los críticos. Con un presupuesto cercano a los 28 millones de dólares, recaudó sólo 2,5 millones. Basta decir que los créditos iniciales animados por ordenador costaron un millón de dolares así que obviamente se confiaba en el éxito del film que no tuvo lugar. Fue la última película de la saga en la que participaron Blake Edwards y Henry Mancini, fallecidos en 2010 y 1994, respectivamente.

¿Es tan mala?. El problema es que Benigni es muy cargante, creo que sólo ha estado medianamente comedido en “La Vida es Bella” (1997), y si encima sigue la sombra de Peter Sellers pues es lógico el fracaso, que de nuevo, acabó con las intenciones de relanzar la saga.

Sin embargo, la MGM pensó que la Pantera Rosa podía dar más de sí y poder atraer a las nuevas generaciones. Por ello, con el comienzo del nuevo siglo se empezaron a escuchar rumores sobre una nueva entrega. Sonaron Robin Williams, Kevin Spacey, Chris Tucker y Mike Myers, para ser el inspector Clouseau, quien volvía a la palestra, pero fue Steve Martin el seleccionado y quien también firmó el guión. Se gestaba “La Pantera Rosa” (2006).

 

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Se pensó en Jackie Chan para ser Kato, pero para no molestar al público oriental fue sustituido por un ayudante llamado Ponton y que interpretó el francés, pero de padres españoles, Jean Reno. El comisario Dreyfus fue Kevin Kline, quien ya había sonado para “El hijo de la Pantera Rosa” y otros actores del reparto fueron Emily Mortimer, Beyoncé Knowles, Henry Czerny, Kristen Chenoweth, Jason Statham y Clive Owen. El director, en un principio, iba a ser Ivan Reitman, siendo finalmente Shawn Levy.

Con un presupuesto de 65 millones de dólares comenzó su rodaje en mayo de 2004 para ser estrenada en julio de 2005. Entonces, ¿por qué lo hizo en 2006, concretamente en febrero, como aparecía antes? Pues porque cuando Sony compró a la MGM, que estaba prácticamente en bancarrota, obligó a que se cambiase el guión y se rehicieran escenas para conseguir la calificación para todos los públicos. Es decir, que esta entrega cuyo nombre inicial era “El nacimiento de la Pantera Rosa”, iba a ser mucho más adulta y ácida de lo que al final fue. No es una mala entrega, sobre todo si recordamos las tres últimas. Se deja ver y te ríes, aunque si llegar a las protagonizadas por Sellers. Martin, no hace olvidar a Sellers, pero como he dicho anteriormente, Clouseau es Peter Sellers.

En cuanto a la música, Christopher Beck sustituyó a David Newman que fue contratado primero. Su partitura cumple, sin más. Henry Mancini es y será insustituible. La película hizo lo deberes ya que recaudó 159 millones de dólares. Y claro hubo secuela…

Y ésta llegó en 2009. Repetían Steven Martin y Jean Reno, pero John Cleese sustituía a Kevin Kline como el comisario Dreyfus, el holandés Harald Zwart a Shawn Levy en la dirección y con la incorporación de Alfred Molina como el villano de la función. “La Pantera Rosa 2” costó 70 millones de dólares e hizo en taquilla 75. La verdad es que si la anterior era pasable, esta continuación es muy inferior. Y con un nuevo fracaso, por el momento, no hay en preparación ninguna secuela más, pero las habrá, me temo que las habrá a medio-largo plazo.

 

Martin como Clouseau en la secuela.

Martin como Clouseau en la secuela.

 

¿Por qué digo que me temo? Pues porque parece que la MGM, hoy ya Sony, no se dado cuenta de que el alma La Pantera Rosa fue, es y será siempre Peter Sellers, su inspector Clouseau.

 

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Como habrás podido comprobar, fracasos han tenido para darse cuenta de ello, pero su afán de conseguir revitalizar una saga que tanto éxito le dio en el pasado, les puede a los estudios y sus integrantes. De la saga, y me refiero a las de Sellers, las hay mejores y peores, pero te ríes. En las restantes hay momentos donde no sabes si reír o llorar de vergüenza ajena y nunca entenderé por qué Blake Edwards no captó que la franquicia era Sellers, sobre todo tras los fracasos de “La Maldición de la Pantera Rosa” y  “El Hijo de la Pantera Rosa”. Nadie podrá superar esa relación de Clouseau con las palomas, las cuales siempre defecaban en él, sus caídas, su manera de hablar y todo lo que le proporcionó, el único e inimitable Peter Sellers.

 

 

Las secuelas de la Pantera Rosa (1ª Parte)

Como habrás podido comprobar en este podcast donde hay un monográfico de “La Pantera Rosa” (1963) fue todo un éxito. Y provocó, la llegada de un numerosas secuelas, algunas mejores que otras, debido a determinadas circunstancias.

 

El protagonista de la primera parte era David Niven, que interpretaba a Sir Charles Lytton un playboy británico que realmente es “El Fantasma” un temido ladrón de joyas. Como secundario estaba Peter Sellers, como el inspector Clouseau, el encargado de evitar que el Fantasma robase la joya de la Pantera Rosa. Sellers ensombreció, sin querer, la actuación de Niven y fue el culpable de gran parte, por no decir todas, las risas que daba la película. La productora, Mirisch se dio cuenta de ello y tras los buenos resultados de crítica y taquilla se puso en marcha con una secuela. Sellers dijo que sí y el director Blake Edwards dijo que no, aunque finalmente el primero convenció al segundo.

 

Sellers y Niven en la primera parte.

Sellers y Niven en la primera parte.

Se quiso hacer tan rápido que no daba tiempo a escribir un guión, por lo que se hizo fue incluir al personaje de Clouseau en una historia ya realizada. William Shatner, Walter Matthau y Julie Harris formaron parte del elenco principal de una obra de teatro llamada “A shot to kill” que a su vez era una versión de otra obra, en este caso francesa, llamada “L’Idiote”. Se iba a llevar al cine con Matthau y Sellers, y éste le comentó a Edwards que se podría readaptar la historia a Clouseau. Así que el director se puso mano a la obra junto con William Peter Blatty, que años más tarde escribiría la novela de “El Exorcista” (1973). El argumento, con toques de Agatha Christie, trataba sobre un asesinato, en casa de un millonario, que se le asigna a Clouseau, mientras éste se enamora de la principal acusada la criada, la novia del fallecido que era el chófer. Así nació “El nuevo caso del inspector Clouseau” (1964).

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La película, pese a no ser una secuela pura, como aquel quien dice, si puso los cimientos del resto de la saga. En primer lugar, la indumentaria de Clouseau con la gabardina y el sombrero. A continuación el acento francés del personaje, que lo incluyó Sellers después de desaparecer unos días previos del inicio de rodaje y en donde conoció a un director francés de hotel, del cual se inspiró para darle voz. La aparición de Herbert Lom, como el comisario Dreyfus, el cual odia con todas sus ganas y que le provoca cierto tic nervioso. Y, no me puedo olvidar de Cato, (Burt Kwouk), ese mayordomo (¿?) que siempre recibe a Clouseau, en su propia casa, con unos ataques de kárate.

 

Dreyfus y su subordinado.

Dreyfus y su subordinado.

 

Para el papel de la criada se contactó con Sofía Loren, pero no pudo aceptarlo por estar enferma y después a Romy Schneider que pidió una gran cantidad de dinero, fruto del éxito de “Sissi” (1955). La elegida fue la alemana Elke Sommer. El rol del millonario lo interpreto George Sanders.


En cuanto a la música volvió Henry Mancini y lo hizo a lo grande porque incluyo el tema al cual acompañaría al inspector Clouseau, denominado con el mismo nombre del personaje, en casi toda la saga. Ya luego se explicará por qué no
fue así. En cuanto a la Pantera Rosa, no se incluyó en el título, ni tan poco en los créditos iniciales animados donde sí estuvo el inspector. Por cierto, tanto éxito tuvieron en algunos cines que tenían que parar la proyección debido a los aplausos del público.

 

La primera aparición de Cato.

La primera aparición de Cato.

El nuevo caso del inspector Clouseau”, en mi opinión, no supera a la original. Se agradece que ponga los cimientos sobre esos detalles reconocibles de la Pantera Rosa, pero se nota que la historia no estaba hecha para formar parte de la saga. Me gusta cuando aparece Peter Sellers, y prácticamente no me interesa la trama del misterio. Eso sí, el humor es más en plan de dibujos animados que su predecesora. Recaudó, 12 millones de dólares, dos más que la anterior. Iba a ver Pantera Rosa para rato…

 

Sin embargo, hubo un problema. La relación entre Sellers y Edwards no terminó muy bien tras la película y dijeron que no iban a trabajar más juntos. El actor, todo lo bueno que era delante de la pantalla, lo era de extraño detrás de ella, sobre todo por su inseguridad; de ello trataba la película de la HBO, “Llámame Peter” (2004) que protagonizó Geoffrey Rush.

 

Obviamente, la productora quería hacer una nueva película. Sellers se negó a volver. Edwards tampoco quería y fue sustituido por el director Bud Yorkin. En 1966, gustó mucho una comedia llamada “¡Que vienen los rusos!” y se tanteó a su protagonista Allan Arkin para que interpretase a Clouseau. La cuestión es que Sellers y Edwards hicieron las paces y posteriormente iniciaron los preparativos para comenzar, “El guateque” (1968). Cuando Walter Mirisch les dijo a ambos que participasen en la tercera película de la Pantera, fue demasiado tarde porque no pudieron por problemas de agenda. Así que Yorkin dirigió a Arkin como Clouseau en “El rey del peligro” (1968).

 

Póster de "El Rey del Peligro".

Póster de “El Rey del Peligro”.

El público no se suele acordar de ella, y con razón. Pese a que vuelve el personaje con su gabardina y su torpeza que esté olvidada es el primer hecho clave de que la piedra angular de la saga era Peter Sellers. El film, donde tampoco estuvo Mancini poniendo la música, fue un fracaso. No es que sea mala, pero no es “La Pantera Rosa”.

 

Arkin como Clouseau.

Arkin como Clouseau.

Ya entrada la década de los 70, Edwards quiso hacer una serie de televisión, de 26 capítulos, con Peter Sellers y su inspector. Al actor no le gustó la idea, por lo que el director aprovechó para utilizar los guiones para rodar tres películas en tres años. La primera fue “El Regreso de la Pantera Rosa” (1975). La MGM, distribuidora de las anteriores entregas, no estaba convencida del éxito de la cinta y por ello es la única que no pertenece a su catálogo, ni se encuentra en los packs recopilatorios.

 

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La película vuelve a la estela de la primera parte donde se vuelve a robar la joya y el caso es asignado a Clouseau. Herbert Lom hizo de nuevo al jefe Dreyfus, pero David Niven, por problemas de agenda, no pudo retomar su papel de Sir Chales Litton, siendo sustituido por Christopher Plummer. El papel femenino lo tuvo, la televisiva vista en “Espacio: 1999”, Catherine Schell.

 

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El trío, Sellers, Edwards y Mancini se unieron para hacer, posiblemente, la mejor secuela de la saga. El personaje del inspector está en su salsa con sus peleas hogareñas de kárate con Cato y sus continuos disfraces. Hizo en taquilla nueve meses más de lo que costó. El rosa seguía de moda.

 

La otra película que se aprovechó de la fallida serie de televisión fue “La Pantera Rosa ataca de nuevo” (1976). Ésta empieza donde acaba la anterior, con el jefe Dreyfus ingresado en psiquiátrico por su odio al Clouseau. Se escapa y maquina un plan para amenzar a todos los países del mundo para o bien le entreguen al inspector o se atengan a las consecuencias de un poderoso rayo destructivo.

 

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No hubo variaciones en el reparto, salvo en el aspecto femenino, donde se incluyó a
Lesley-Anne Down. La trama sigue con los mismos ingredientes de siempre, pero sobre todo potenciando más la capacidad de Sellers para disfrazarse y las escenas con golpes. La fórmula sigue funcionando, pero ya no es tan brillante, ni sorprendente. Hay homenajes, en el argumento, a James Bond, y en los títulos de créditos iniciales, por supuesto animados, a Alfred Hitchcock, “Drácula” (1931) o “Cantando bajo la lluvia” (1952).

 

Hay un aspecto poco conocido de “El Regreso de la Pantera Rosa” y es que uno de los creadores de “Astérix y Obélix”, el francés Renee Goscinny demandó a los productores por plagio. Según él, la historia se parecía mucho a un guión que le envíó a Sellers en 1975, pero como Goscinny falleció en 1977 se canceló la demanda.

 

Sellers caracterizado en la película.

Sellers caracterizado en la película.

La película, en un principio tenía un montaje de 124 minutos, que se quedaron en 103 minutos. Dichas escenas serían muy necesarias unos años más tarde, pero todo se contará a su debido tiempo. Durante el rodaje volvieron los problemas en la relación entre Sellers y Edwards, que se agravaría con la siguiente película, porque aunque recaudó menos que la anterior, seguía siendo muy rentable. El resto de la saga está en esta entrada...