Cierra la magia, cierra el estudio Ghibli

El 3 de agosto de 2014 quedará marcado como un día triste en los calendarios cinematográficos al confirmarse el cierre del Estudio Ghibli, el mismo que fue hogar del director japonés Hayao Miyazaki. Una factoría que ha dado obras maestras como “Mi vecino Totoro” (1988), “La princesa Mononoke” (1997) o “El castillo ambulante” (2004), entre otras.

 

El productor Toshio Suzuki, director general del estudio, ha señalado que no se harán más largometrajes, aunque sí otros proyectos. Así, tras tres nominaciones a los Oscars en el apartado de mejor película de animación por “El viaje de Chihiro” (2001), que se lo llevó, “El castillo ambulante”, “El viento se levanta” (2013) y 22 películas, todo se acaba.

 

"El viaje de Chihiro" es la única ganadora de un Oscar.

“El viaje de Chihiro” es la única ganadora de un Oscar.

Los motivos apuntan a la jubilación el pasado mes de septiembre de Miyazaki, el gran y único motor de Ghibli y al relativo fracaso comercial de sus últimos trabajos “La historia de la princesa Kaguya” (2013) y “El recuerdo de Marnie” (2014). Y digo lo de relativo porque dinero han dado, pero no el esperado. Y es que hacer este tipo de filmes es muy caro y al público no le suelen llamar la atención si están de por medio las de Pixar o Disney. Ésta en 1996 firmó un acuerdo con el estudio nipón para que sus trabajos, cargados de un mensaje ecologista, se viesen con mayor facilidad en Estados Unidos y Europa, pero entre unos y otros la cosa no funcionó.

 

A la vuelta de las vacaciones, servidor preparará un especial donde se tratarán algunas de sus películas como “Nausicaä del Valle del Viento” (1984), “El castillo en el cielo” (1985), “La tumba de las luciérnagas” (1988) o “Porco Rosso” (1992). Y todo con piezas del compositor habitual de Ghibli, Joe Hisaichi.

"Nausicaä del Valle del Viento".

“Nausicaä del Valle del Viento”.

 

Películas de Ghibli hay para todas las edades: para niños, adolescentes, y no tan niños, pero recomiendo encarecidamente ver, al menos, las principales antes de mayoría de edad. Así, se verá el mundo con otros ojos, sin duda, más positivos.

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