Un placer culpable: “Tiburón 3-D” (1983)

Un placer culpable es toda aquella cosa que no te debería gustar, pero que no se sabe por qué te gusta y te da vergüenza reconocer. Hoy, abro la veda y me confieso: me gusta “Tiburón 3-D” (1983).

 

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Corría los primeros años de la década de los ochenta y los productores David Brown y Richard D. Zanuck, habían realizado, y con mucho éxito, “Tiburón” (1975) y “Tiburón 2” (1978). La primera costó 7 millones de dólares y recaudó 260 millones; la segunda, que no contó con la dirección de Steven Spielberg, tuvo un presupuesto cercano a los 10 millones e hizo 81 en taquilla. La cosa aún daba para más.

Sin embargo, Brown y Zanuck quisieron darle un giro a la franquicia convirtiendo a esta segunda secuela en una parodia de las anteriores. Para ello ficharon a Marty Simmons, que había colaborado en el guión de “Desmadre a la americana” (1978) y que formaba parte de la revista National Lampoon´s. Ésta es una revista de humor que se editó en Estados Unidos entre 1970 y 1978 y que tuvo tanto éxito que generó películas como la última mencionada o “Las vacaciones de una chiflada familia americana” (1983). Su título era “Tiburón 3 – Gente 0”. Con el guión escrito, y hasta con póster preliminar, se tanteó al director Joe Dante que ya había hecho un producto surgido del éxito de “Tiburón”, me refiero a la entretenida “Piraña” (1978). Con todo se fueron a la Universal y ésta dijo que ese tono humorístico se cargaría la saga y desechó el proyecto. Y Brown y Zanuck se olvidaron de la película.

 

Póster preliminar de "Tiburón 3 - Gente 0".

Póster preliminar de “Tiburón 3 – Gente 0”.

 

Un tal Alan Landsburg, productor ejecutivo de “Porkys II: al día siguiente” (1983), tremendo currículum, se hizo con los derechos. Tras intentar a varios directores contrató a Joe Alves, quien había sido el diseñador de producción de las anteriores películas del escualo y el encargado de la segunda unidad en la secuela, para que la dirigiese. Basta decir que fue su primera y última película que hizo.

 

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El guión lo hizo Carl Gottlieb, que también había trabajado en las anteriores, y Richard Matheson. La Universal señaló que la película tenía que estar protagonizada por los hijos del jefe Brody, ya que Roy Scheider no quiso repetir su papel. La otra es que tenía que ser el mismo tiburón que murió electrocutado (¿?) en la segunda parte; si mi memoria no me falla, a esto no se le hace mención en la película.

Para el reparto se escogió como protagonista a un desconocido, por aquel entonces, Dennis Quaid y a un recién ganador del Oscar al mejor actor secundario, Louis Gosett Jr por “Oficial y caballero” (1982); por cierto, ambos coincidieron en 1985, en la interesante película de ciencia ficción “Enemigo mío”. Además fue el debut como actriz de la muy presente en la década Lea Thompson y estuvo a punto de contar con Mickey Rooney (¿?) como uno de los protagonistas, pero finalmente no se materializó.

 

Quaid interpretaba a un biólogo y Gosset Jr al encargado de seguridad.

Quaid interpretaba a un biólogo y Gosset Jr al encargado de seguridad del parque.

 

El argumento de “Tiburón 3-D” comienza con la llegada de un pequeño tiburón blanco a Sea World, un parque acuático. Se suceden una serie de muertes, como unos esquiadores acuáticos, y resulta que no hay uno, sino dos tiburones, madre e hijo.

A comienzos de los ochenta se puso la moda las tres dimensiones sobre todo en el género del terror, como fueron los casos de “Viernes 13 3ª parte” (1981) y “Amityville 3-D” (1983). A diferencia del sistema actual, las gafas eran las de un plástico rojo y azul, es decir, poco logrado. Los productores, movidos por esta corriente, decidieron rodar las escenas del animal y alguna que otra consecuencia de sus ataques con efecto tridimensional. Y es que luego cuando se ve la película en casa, ya sea en VHS, DVD, o por televisión, dichos efectos especiales, sin las gafas, se ven acartonados. También he de decir que servidor la vio en el cine con la gafas y tampoco lograba el efecto deseado.

 

El efecto 3-D del escualo.

El efecto tridimensional del escualo.

Póster japones de la película destacando el 3-D.
Póster japonés de la película destacando el 3-D.

En cuanto a la banda sonora, el encargado de realizarla fue Alan Parker, no confundir con el director  de “Evita” (1996). La partitura es correcta, cabe destacar su tema principal, que se podrá escuchar en el podcast de esta semana, donde utiliza en ciertos momentos los acordes que recuerdan al tema que hizo John Williams para la primera película. Pero ni por asomo llega a su nivel. En 2007 la discográfica Intrada hizo una reedición que es recomendable sólo para quien quiera tener las todas las BSO de la saga.

 

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La película tuvo un coste cercano a los 20 millones de dólares y en su primer fin de semana de estreno en EEUU (julio de 1983) hizo 13 millones; durante todo el verano recaudó 43 millones. Si además juntamos lo que hizo en el resto del mundo, 44 millones, son unas cifras muy buenas, para la calidad del producto.

En España se estrenó en diciembre, pero su título fue “Tiburón 3-D: El gran tiburón”. ¿Por qué no fue sólo “Tiburón 3″? La culpa la tiene el distribuidor José Frade ya que estrenó en 1981 “L’ultimo squalo” en nuestro país con el título de “Tiburón 3”, comunmente conocida como “la de los windsurfistas”. En la década de los ochenta era muy dados los italianos a realizar copias de éxitos de Hollywood para intentar colarlas en los videoclubs. Ésta, muy infame, era una de ellas. De hecho los productores la quisieron estrenar en EEUU como “Great White”, pero la Universal fue a los tribunales y se lo impidió; de hecho, no está editada en vídeo o DVD. Sin embargo, en 1982 se pudo ver, de manera ilegal, en algunos cines. Un apunte, ¿qué casualidad que los escualos de la versión italiana y de la que estamos hablando perecen de la misma manera, no?

 

Póster de "Tiburón 3 (1981).

Póster de “Tiburón 3 (1981).

 

“Tiburón 3-D” no es una buena película, si acaso simpática. Tiene partes interesantes como ese final, que en momentos me recuerda a “Deep Blue Sea” (1999), donde el centro del control, sumergido bajo el agua, es atacado por el tiburón. Está a años luz de la primera, y más cerca de su antecesora. Es mucho mejor que esa calamidad que es “Tiburón: la venganza” (1987). Esa “cosa” donde el tiburón emite una especie de rugido al morir, pero esa historia se contará en otra ocasión… Empezaba esta crítica aludiendo a los placeres culpables. Hay muchas películas que te marcan en la infancia. Las hay que te parecían buenas y lo siguen siendo, como “Los Goonies” (1985). Hay otras que te parecían buenas, y no lo son, pero le tienes cariño, como es el caso. Son las cosas inexplicables de esta cosa llama cine.

 

Valoración 6 /10

Lo mejor: Que se ambiente en un parque acuático es muy buena idea.

Lo peor: Los efectos tridimensionales.

 

 

3 Comments to Un placer culpable: “Tiburón 3-D” (1983)

  1. […] las más leídas han sido, en este orden” la de “Los Goonies” (1985), “Robocop” (1987), “Tiburón 3-D” (1983) y los especiales de las secuelas de La Pantera Rosa. Les llamo críticas, pero en realidad prefiero […]

  2. Manuel dice:

    Quaid y Gossett Jr. trabajaron juntos en “Enemigo Mío” (Enemy mine. Wolfgang Petersen.1985) no en Krull, que es un género clásico del cine de ccff-aventuras, por cierto.

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