Robocop (1987): Un western de ciencia ficción

Ahora que en unas semanas se estrena “Robocop” (2014) es el momento de recordar la trilogía, decreciente en calidad, de una de las mejores películas de acción de la década de los ochenta: “Robocop” (1987).

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Todo surgió cuando un día un guionista llamado Edward Neumeier le preguntó a su amigo, Michael Miner, de qué iba “Blade Runner” (1982) y éste le dijo «sobre un policía que caza robots». Luego ambos juntaron algunas ideas provenientes del cómic de “Juez Dredd” y del manga “El octavo hombre” que trata sobre un agente de policía que muere arrollado por el coche de unos gángsters y luego es revivido, en parte, trasladando su mente a la de un robot y realizaron el libreto. En un aeropuerto coincidieron con un directivo de Hollywood, le contaron la historia, le gustó y empezó el proyecto.

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El guión pasó por varios directores, entre ellos David Cronenberg, que no les terminó de gustar. El director holandés Paul Verhoeven después de quince años trabajando en su país natal quiso dar el salto a Hollywood y lo hizo en 1985 con “Los señores del acero” que protagonizaron su amigo Rutger Hauer y Jennifer Jason Leigh. Tras terminarla empezó a buscar otro proyecto en tierras anglosajonas. Le llegó un guión sobre un policía que es asesinado y que luego es devuelto a la vida, con una especie de armadura, para seguir cumpliendo la Ley. Tras leer unas páginas lo tiró a la basura. Su mujer recogió los papeles y se los leyó. Tanto le gustó que convenció a su marido que la dirigiese ya que creía más trasfondo de lo que aparentaba. “Robocop” ya tenia director, Paul Verhoeven.

Paul Verhoeven dando instrucciones con el ED 209 de fondo.

Paul Verhoeven dando instrucciones con el ED 209 de fondo.

 

En cuanto al reparto para el papel de Murphy, nombre del personaje antes de convertirse en un cyborg, se pensó inicialmente en Rutger Hauer, que lo rechazó. Se le ofreció a Lance Henriksen, que declinó por conflicto de agendas, y a Arnold, Schwarzenegger y Michael Ironside, conocido por aquella época por la serie “V”, pero debido a la corpulencia de ambos se pensó que el traje no les quedaría bien. Finalmente los productores se decantaron por Peter Weller, que lo más reseñable que había hecho fue aquella extraña película llamada “Las aventuras de Buckaroo Banzai” (1985). Para interpretar a Lewis, la compañera de Murphy, se contrató a la televisiva Stephanie Zimbalist que lo rechazó poco antes de comenzar la filmación porque tuvo que rodar más capítulos de la serie “Remington Steele”, que protagonizaba. Fue sustituida por Nancy Allen. El resto de los personajes estaban interpretados por Dan O’Herlihy (Halloween III: el día de la bruja, 1982), Kurtwood Smith (Aquellos maravillosos 70), Ronny Cox (Superdetective en Hollywood, 1984), Miguel Ferrer (Iron Man 3, 2013), Ray Wise (Twin Peaks) y Paul McCrane (Urgencias).

Kurtwood Smith interpreta al sanguinario Clarence Boddicker

Kurtwood Smith interpreta al sanguinario Clarence Boddicker

 

El traje fue diseñado por Rob Bottin, que fue quién hizo los efectos especiales de “La cosa” (1982), “El chip prodigioso” (1987) o “Desafío total” (1990). Inspirado en la serie japonesa “Uchuu Keiji Gavan” se realizaron seis trajes, tres normales y los otros con daños de balas. Al principio su color era azul oscuro, pero en las pruebas de cámara se dieron cuenta que hacía reflejos por lo que se decidieron por el gris metalizado. Costó un millón de dólares, siendo el elemento más caro de la producción. Por cierto, la pistola que se enfunda en el traje, no estaba integrado en el mismo, y sus planos se realizaron aparte.

Peter Weller sin el casco.

Peter Weller sin el casco.

 

El rodaje comenzó en a principios de agosto de 1986. La primera en la frente vino cuando Weller, que se había estado preparando con un especialista en mimo los movimientos de Robocop, se puso el traje y comprobó que pesaba más de lo esperado y no se podía mover con la agilidad prevista. Si había ideado que los movimientos del cyborg iban ser como los de una serpiente (sic), los tuvo que cambiar por otros más lentos y robóticos. Peter Weller perdía cada día 1,5 kilos de agua por lo que tuvieron que instalarle en el traje aire acondicionado para que los 38º que padecía su cuerpo fuesen más livianos.

La película estaba ambientada en Detroit, sin embargo se rodó prácticamente en otras ciudades como fueron Pittsburgh y Dallas. Muchos recordarán los coches de policía. Durante el rodaje se eligió, por parte de los diseñadores de producción, el coche que en aquella época, es decir 1986, era el más futurista. El modelo elegido fue el Ford Taurus.

El Ford Taurus tuneado como coche de policía.

 

El argumento, aunque prácticamente lo he contando, nos traslada a una Detroit del futuro castigada por la delincuencia. Uno de los agentes de policía es abatido, en una de las escenas más violentas de los ochenta, por un grupo de maleantes. La OCP una empresa quiere hacerse con el negocio de la seguridad en la ciudad tiene un proyecto para crear el policía definitivo, mitad hombre, mitad máquina.

La muerte de Murphy es una de las más violentas de la película.

La muerte de Murphy es una de las más violentas de la película.

 

Basil Poledouris fue quien compuso una de esas bandas sonoras cuyo tema principal se te queda grabado en la memoria por su fuerza, garra y ser, en cierto modo, tan épico. En 2010, la discográfica Intrada reeditó la BSO añadiendo cuatro temas inéditos y corrigiendo el orden de los temas de la edición de 1987. Destacan las piezas “Rock Shop”, considerado el tema principal de “Robocop”, “Betrayal” y “Showdown”.

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Reedición de la BSO por parte de Intrada.

 

Con un presupuesto de 13 millones de dólares, en su primer fin de semana recuda 8 en su estreno norteamericano. Allí fue calificada como X por su violencia, por lo que Verhoeven tuvo que ir a la sala de montaje y realizar algún que otro corte, y posteriormente consiguió la R, es decir, que podían asistir los menores, pero acompañados de un adulto. Durante su carrera comercial hizo en taquilla unos muy suculentos 53 millones de dólares. Estuvo nominada a dos Oscars, el de mejor sonido y montaje, y recibió uno especial, fuera de concurso, por la edición de efectos sonoros.

“Robocop” es una de las mejores películas de acción de los ochenta por ese conjunto de habilidades como la historia, los efectos especiales, su música, unos personajes con carisma, que todas juntas hacen un cóctel redondo. Es criticada por su violencia, pero es que es una película de acción, y por su tono fascista; la película, en realidad, es una crítica a todo lo que muestra: los ejecutivos y las empresas que se ciegan por la ambición y a una sociedad que no se sabe a dónde nos lleva. A servidor siempre le ha parecido que “Robocop” es un western de ciencia ficción, es lo que hubiese hecho Sam Peckinpah, si hubiese querido adaptar uno de sus trabajos en aquella época.

Luego vinieron las secuelas y las series de televisión, pero de éstas se hablarán en la segunda parte de esta crítica.

 

Valoración: 8 / 10

Lo mejor: Los efectos especiales. La banda sonora. El personaje. Su tono ácido e irónico.

 Lo peor: Llevo pensando cinco minutos y no encuentro nada malo.

 

 

2 Comments to Robocop (1987): Un western de ciencia ficción

  1. […] el éxito que tuvo “Robocop” (1987), su productora, Orion, no tardó en ponerse con su segunda parte. El director de su […]

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