Crítica

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Crítica: Pánico en la calle 110 (1972)

Uno de los grandes placeres de la oferta de canales de cine que hay en la actualidad es la posibilidad de poder descubrir pequeñas joyitas. Así, hace unos meses, conocí “Pánico en la calle 110” (1972).

 

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Basada en una novela de Wally Ferris se ambienta en las calles neoyorquinas de Harlem. La vía del título, la 110, dividía al citado barrio de Central Park. Actualmente es un barrio de lo más normal, pero hace décadas era muy habitual la violencia y las drogas. De hecho, se hicieron películas sobre el tema como “Las noches rojas de Harlem” (1971) o “Super Fly” (1972). Éstas fueron el comienzo del blaxplotation, filmes protagonizados por afroamericanos con presencia habitual de persecuciones de coches y música funk y soul.

Al comienzo del filme tres malhechores deciden dar el golpe de sus vidas, pero desconocen que realmente le están robando a la mafia italiana. Además en su huida matan a un policía, por lo que serán buscados tanto por los gángsters, como por la policía. Dos agentes son los encargados del caso. Por un lado, el capitán Matelli,encarnado por Anthonny Quinn que interpreta a un veterano que aparte de ser xenófobo es un corrupto. Por el otro está el teniente Pope, Yaphet Kotto visto en “Alien, el octavo pasajero” (1979) o “Perseguido” (1987), que es un prometedor policía negro muy concienciado con luchar contra la corrupción. Éste, por supuesto, tiene sus más y sus menos con el personaje de Quinn, que por cierto también es el productor de la película.

 

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Kotto y Quinn son compañeros y un tanto incompatibles.

 

El reparto se completa con Anthony Franciosa como el mafioso que busca el dinero y a aquellos que lo robaron; Burt Young, antes de convertirse en el cuñado de “Rocky” (1976), Paul Benjamin y Richard Ward. Es decir, un elenco muy de los setenta. Casi la gran mayoría de los personajes, ya sean “de los buenos o de los malos”, a veces te caen bien, a veces te caen mal, lo que la convierten en una verdadera montaña rusa.

Al verla me llamó la atención la cantidad de planos hechos con la cámara al hombro, tan visto hoy en día y que hace cuatro décadas no se prodigaba tanto. Pues resulta que “Pánico en la calle 110” fue el primer filme en utilizar la cámara Arriflex 35 BL que debido a su pequeño tamaño permitía que se utilizase en espacios muy reducidos o incluso puestos encima de la ropa.

Dirigida por el televisivo Barry Shear cuenta en su banda sonora con temas de Bobby Womack, un referente del soul, y del trompetista de jazz JJ Johnson. Hay que decir que es de obligada escucha para los aficionados de los mencionados géneros.

 

Carátula de la BSO.

Carátula de la BSO.

 

La película recaudó unos diez millones de dólares, pero aunque no se convirtió en un taquillazo, tampoco se puede considerar un fracaso. De hecho, con el paso del tiempo se ha convertido en una pequeña película de culto. Servidor estuvo los 100 minutos que dura sin moverse del sofá viendo como Quinn realiza un personaje tan odiado como querido y por ser un filme, con novedosos planos, obviamente en 1972, que no ha sido lo suficiente reconocido por la historia y que además se podría considerar uno de los precedentes de cierta serie sobre el mundo de las drogas ambientada en la ciudad de Baltimore como es “The Wire”. Una película a descubrir y reivindicar.

Crítica: “Aterriza como puedas” (1980)

Debo reconocer que en mi más tierna juventud tenía grabada en una cinta VHS (sí, eso que se metía en un aparato grande llamado vídeo) una emisión en TVE de esa comedia de 1980 llamada “Aterriza como puedas”. La vi, aún más pequeño, en el cine de verano, y cuando la tuve en mi poder la podría ver, perfectamente, una vez al mes. Siempre creí, hasta no hace mucho, que era una parodia de “Aeropuerto” (1970), uno de los pilares del género de catástrofes que tanto dio de sí en los setenta, pero realmente homenajeaba a un filme más antiguo.

 

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“Suspense…hora cero” era una película de 1957 interpretada por Dana Andrews, Linda Darnell y Sterling Hayden. La trama se centra en las dificultades de supervivencia de los pasajeros de un avión, cuya tripulación, incluido el piloto, ha sido envenenada accidentalmente. El único que podría salvarlos es un experto aviador que participó en la II Guerra Mundial, pero que, debido a un shock, se siente incapaz de pilotar de nuevo.

 

Fotograma de "Suspense... hora cero".

Fotograma de “Suspense… hora cero”.

 

David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker conocidos en el mundo cinéfilo como ZAZ, eran tres guionistas que se dedicaban a hacer parodias que representaban en un grupo de teatro llamado “Kentucky Fried Theatre”. Mientras estaban preparando una nueva obra que pretendía parodiar los anuncios de televisión conocieron “Suspense…hora cero”, que se grabó sin querer en una cinta de vídeo en una emisión a altas horas de la madrugada. El director John Landis le insistió a ZAZ a que hicieran una película basada en sus scketches y escribieron “Made in USA (Kentucky Fried Film)” que se estrenó en 1977. Con un presupuesto de medio millón de euros la película recaudó 18 millones por lo que el estudio les pidió que hicieran otra película. Tenían guardada en el cajón la idea de los anuncios televisivos, pero no gustó a los directivos cinematográficos. Plantearon hacer una que se riese de las películas de catástrofes aéreas y eso gustó mucho más. Así que se hicieron con los derechos de “Suspense…hora cero” y la convirtieron de un drama a una comedia.

Para el papel principal de Ted Striker, el piloto traumatizado que salva al pasaje, realizaron pruebas Bill Murray, Chevy Chase o el cantante Barry Manilow (¿?), siendo el elegido un actor secundario en algunas series de televisión y que nunca había hecho cine, Robert Hays. La protagonista femenina fue otra debutante, Julie Hagerty. Sin embargo, los actores secundarios si les fueron más reconocibles a los espectadores. Eran Robert Stack (Los intocables), Peter Graves (Misión Imposible) y Lloyd Bridges, tres actores que nunca habían participado en una comedia y que fueron un as en la manga de los ZAZ. Stack actuó como capitán que pierde los nervios en una de las primeras películas de desastres aéreos, “Escrito en el cielo” (1954), y fue contratado para imitarse a sí mismo en “Aterriza…;” como también lo fue Lloyd Bridges por su papel interpretado entre 1970 y 1971 como el gerente de aeropuerto Jim Conrad en la serie de televisión “San Francisco International Airport”.

 

Julie Hagerty y Robert Hays.

Julie Hagerty y Robert Hays.

 

¿Quién no recuerda el “elegí un mal día para dejar de oler pegamento” que dice el personaje de Bridges? La verdad es que gran parte de los diálogos más conocidos de “Aterriza como puedas” están repetidos literalmente de “Suspense…hora cero” . Por ejemplo, la famosa frase: “Elegí un mal día para dejar de fumar”. Ésta se convierte en un gag a medida que la emergencia se hace más grave durante el transcurso de la historia, añadiendo potencia a la droga y que termina en la antes citada.

 

Lloyd Bridges y Robert Stack.

Lloyd Bridges y Robert Stack.

 

Igualmente, entre los secundarios, se encontraba otro canoso aparte de Peter Graves, el piloto intoxicado, que era Leslie Nielsen. Otro caso que nunca había hecho comedia hasta “Aterriza como puedas” y cuyo rostro era muy conocido por protagonizar “El planeta prohibido” (1956). Para luego ser prácticamente conocido por la trilogía de “Agárralo como puedas” (1988), (que, por cierto, antes fue una serie de televisión también de los ZAZ),  y por las innumerables bazofias, algunas más simpáticas que otras, que hizo después.

 

"Sólo quiero desearles suerte. Contamos con ustedes".

“Sólo quiero desearles suerte. Contamos con ustedes”.

 

Sigamos con la referencias. Si en “Suspense…hora cero” aparecía el jugador de fútbol americano Elroy Hirsch, en “Aterriza…” aparece la estrella por aquel entonces de Los Angeles Lakers de la NBA, Kareem Abdul-Jabbar, como el segundo piloto del avión siniestrado. Además utiliza elementos procedentes de las películas Aeropuerto y Aeropuerto 75 (1974), como la canción interpretada por una azafata con una guitarra a una paciente que es transportada en camilla.

 

En "Suspense...hora cero" también le regalan un avión a un niño.

En “Suspense…hora cero” también le regalan un avión a un niño.

 

Pese a todo la producción de la película era muy limitada, sobre todo debido a su presupuesto, que no llegaba a los tres millones de euros. Por ello, los directores mostraron en una serie de cameos a varios miembros de sus familias. David Zucker y Jerry Zucker aparecen en el papel de dos miembros del equipo de tierra que, accidentalmente, dirigen un avión hasta estrellarlo contra una terminal. Jim Abrahams es uno de los muchos fanáticos religiosos dispersos por toda la película. Charlotte Zucker, madre de David y Jerry, es la mujer que trata de maquillarse en el avión mientras éste se balancea violentamente.

Para la BSO se contrató a Elmer Benstein. La partitura es correcta y simpática. Existe una versión de 1980, y otra más completa, con dos discos, editada en 2009 por La La Land Records. Cabe destacar que debido al hecho de que caducaron en España algunos derechos musicales se tuvo que hacer un redoblaje en los noventa y por ello al principio no se escucha el tema principal de “Tiburón” (1975) o más adelante el de “Fiebre del sábado noche” (1977).

 

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Tras los 34 días de rodaje en el verano de 1979, la película se estrenó en julio del año siguiente. Los pases previos no tuvieron mucho éxito. Los directores estaban intranquilos, pero todo pasó el primer fin de semana cuando la recaudación superó lo que costó la película. Y así hizo 80 millones de euros, sólo en EEUU, convirtiéndose en la cuarta película en taquilla en 1980 tras “El imperio contraataca”, “Cómo eliminar a su jefe” y “Locos de remate”, superando, por ejemplo a “El Resplandor”. Pero es que se convirtió en todo un fenómeno en los videoclubs, haciendo otros 40 millones de euros.  Y, para completar la jugada, recibió el aplauso de la crítica.

Todo esto originó una secuela en 1982, sin David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker, que se “reía” de las películas de la ciencia ficción y que es inferior de la que estamos hablando. Los ZAZ hicieron otros éxitos como las películas de “Agárralo como puedas” y “Hot Shots” (1991) y otras que no lo fueron tanto, pero que se lo merecían como “Top secret” (1984). Resulta curioso que Lloyd Bridges, pero sobre todo Leslie Nielsen, a partir de su participación en “Aterriza…” se quedasen con el registro cómico y así sea como les recordamos, prácticamente, toda una generación.

Por el personaje de Otto, el piloto automático e hinchable del avión; por aquella pregunta de “¿Te gustan las películas de gladiadores?”; por aquellos sujetos, un tanto sonados, de la torre de control, y por tantas cosas de la que te estarás acordando ahora,  “Aterriza como puedas” es una de las grandes comedias de cine. Y así lo certificó la AFI, el Instituto Americano del Cine, al incluirla en el año 2000 entre las cien películas más divertidas de la historia. Y no le falta razón…

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Otto, uno de los héroes de la película.

 

Nota: 9/10

Lo mejor: Que no te paras de reír aunque la hayas visto cien veces.

Lo peor: El redoblaje que le hicieron en los noventa le hizo perder parte de la gracias musicales.

Las secuelas de la Pantera Rosa (1ª Parte)

Como habrás podido comprobar en este podcast donde hay un monográfico de “La Pantera Rosa” (1963) fue todo un éxito. Y provocó, la llegada de un numerosas secuelas, algunas mejores que otras, debido a determinadas circunstancias.

 

El protagonista de la primera parte era David Niven, que interpretaba a Sir Charles Lytton un playboy británico que realmente es “El Fantasma” un temido ladrón de joyas. Como secundario estaba Peter Sellers, como el inspector Clouseau, el encargado de evitar que el Fantasma robase la joya de la Pantera Rosa. Sellers ensombreció, sin querer, la actuación de Niven y fue el culpable de gran parte, por no decir todas, las risas que daba la película. La productora, Mirisch se dio cuenta de ello y tras los buenos resultados de crítica y taquilla se puso en marcha con una secuela. Sellers dijo que sí y el director Blake Edwards dijo que no, aunque finalmente el primero convenció al segundo.

 

Sellers y Niven en la primera parte.

Sellers y Niven en la primera parte.

Se quiso hacer tan rápido que no daba tiempo a escribir un guión, por lo que se hizo fue incluir al personaje de Clouseau en una historia ya realizada. William Shatner, Walter Matthau y Julie Harris formaron parte del elenco principal de una obra de teatro llamada “A shot to kill” que a su vez era una versión de otra obra, en este caso francesa, llamada “L’Idiote”. Se iba a llevar al cine con Matthau y Sellers, y éste le comentó a Edwards que se podría readaptar la historia a Clouseau. Así que el director se puso mano a la obra junto con William Peter Blatty, que años más tarde escribiría la novela de “El Exorcista” (1973). El argumento, con toques de Agatha Christie, trataba sobre un asesinato, en casa de un millonario, que se le asigna a Clouseau, mientras éste se enamora de la principal acusada la criada, la novia del fallecido que era el chófer. Así nació “El nuevo caso del inspector Clouseau” (1964).

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La película, pese a no ser una secuela pura, como aquel quien dice, si puso los cimientos del resto de la saga. En primer lugar, la indumentaria de Clouseau con la gabardina y el sombrero. A continuación el acento francés del personaje, que lo incluyó Sellers después de desaparecer unos días previos del inicio de rodaje y en donde conoció a un director francés de hotel, del cual se inspiró para darle voz. La aparición de Herbert Lom, como el comisario Dreyfus, el cual odia con todas sus ganas y que le provoca cierto tic nervioso. Y, no me puedo olvidar de Cato, (Burt Kwouk), ese mayordomo (¿?) que siempre recibe a Clouseau, en su propia casa, con unos ataques de kárate.

 

Dreyfus y su subordinado.

Dreyfus y su subordinado.

 

Para el papel de la criada se contactó con Sofía Loren, pero no pudo aceptarlo por estar enferma y después a Romy Schneider que pidió una gran cantidad de dinero, fruto del éxito de “Sissi” (1955). La elegida fue la alemana Elke Sommer. El rol del millonario lo interpreto George Sanders.


En cuanto a la música volvió Henry Mancini y lo hizo a lo grande porque incluyo el tema al cual acompañaría al inspector Clouseau, denominado con el mismo nombre del personaje, en casi toda la saga. Ya luego se explicará por qué no
fue así. En cuanto a la Pantera Rosa, no se incluyó en el título, ni tan poco en los créditos iniciales animados donde sí estuvo el inspector. Por cierto, tanto éxito tuvieron en algunos cines que tenían que parar la proyección debido a los aplausos del público.

 

La primera aparición de Cato.

La primera aparición de Cato.

El nuevo caso del inspector Clouseau”, en mi opinión, no supera a la original. Se agradece que ponga los cimientos sobre esos detalles reconocibles de la Pantera Rosa, pero se nota que la historia no estaba hecha para formar parte de la saga. Me gusta cuando aparece Peter Sellers, y prácticamente no me interesa la trama del misterio. Eso sí, el humor es más en plan de dibujos animados que su predecesora. Recaudó, 12 millones de dólares, dos más que la anterior. Iba a ver Pantera Rosa para rato…

 

Sin embargo, hubo un problema. La relación entre Sellers y Edwards no terminó muy bien tras la película y dijeron que no iban a trabajar más juntos. El actor, todo lo bueno que era delante de la pantalla, lo era de extraño detrás de ella, sobre todo por su inseguridad; de ello trataba la película de la HBO, “Llámame Peter” (2004) que protagonizó Geoffrey Rush.

 

Obviamente, la productora quería hacer una nueva película. Sellers se negó a volver. Edwards tampoco quería y fue sustituido por el director Bud Yorkin. En 1966, gustó mucho una comedia llamada “¡Que vienen los rusos!” y se tanteó a su protagonista Allan Arkin para que interpretase a Clouseau. La cuestión es que Sellers y Edwards hicieron las paces y posteriormente iniciaron los preparativos para comenzar, “El guateque” (1968). Cuando Walter Mirisch les dijo a ambos que participasen en la tercera película de la Pantera, fue demasiado tarde porque no pudieron por problemas de agenda. Así que Yorkin dirigió a Arkin como Clouseau en “El rey del peligro” (1968).

 

Póster de "El Rey del Peligro".

Póster de “El Rey del Peligro”.

El público no se suele acordar de ella, y con razón. Pese a que vuelve el personaje con su gabardina y su torpeza que esté olvidada es el primer hecho clave de que la piedra angular de la saga era Peter Sellers. El film, donde tampoco estuvo Mancini poniendo la música, fue un fracaso. No es que sea mala, pero no es “La Pantera Rosa”.

 

Arkin como Clouseau.

Arkin como Clouseau.

Ya entrada la década de los 70, Edwards quiso hacer una serie de televisión, de 26 capítulos, con Peter Sellers y su inspector. Al actor no le gustó la idea, por lo que el director aprovechó para utilizar los guiones para rodar tres películas en tres años. La primera fue “El Regreso de la Pantera Rosa” (1975). La MGM, distribuidora de las anteriores entregas, no estaba convencida del éxito de la cinta y por ello es la única que no pertenece a su catálogo, ni se encuentra en los packs recopilatorios.

 

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La película vuelve a la estela de la primera parte donde se vuelve a robar la joya y el caso es asignado a Clouseau. Herbert Lom hizo de nuevo al jefe Dreyfus, pero David Niven, por problemas de agenda, no pudo retomar su papel de Sir Chales Litton, siendo sustituido por Christopher Plummer. El papel femenino lo tuvo, la televisiva vista en “Espacio: 1999”, Catherine Schell.

 

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El trío, Sellers, Edwards y Mancini se unieron para hacer, posiblemente, la mejor secuela de la saga. El personaje del inspector está en su salsa con sus peleas hogareñas de kárate con Cato y sus continuos disfraces. Hizo en taquilla nueve meses más de lo que costó. El rosa seguía de moda.

 

La otra película que se aprovechó de la fallida serie de televisión fue “La Pantera Rosa ataca de nuevo” (1976). Ésta empieza donde acaba la anterior, con el jefe Dreyfus ingresado en psiquiátrico por su odio al Clouseau. Se escapa y maquina un plan para amenzar a todos los países del mundo para o bien le entreguen al inspector o se atengan a las consecuencias de un poderoso rayo destructivo.

 

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No hubo variaciones en el reparto, salvo en el aspecto femenino, donde se incluyó a
Lesley-Anne Down. La trama sigue con los mismos ingredientes de siempre, pero sobre todo potenciando más la capacidad de Sellers para disfrazarse y las escenas con golpes. La fórmula sigue funcionando, pero ya no es tan brillante, ni sorprendente. Hay homenajes, en el argumento, a James Bond, y en los títulos de créditos iniciales, por supuesto animados, a Alfred Hitchcock, “Drácula” (1931) o “Cantando bajo la lluvia” (1952).

 

Hay un aspecto poco conocido de “El Regreso de la Pantera Rosa” y es que uno de los creadores de “Astérix y Obélix”, el francés Renee Goscinny demandó a los productores por plagio. Según él, la historia se parecía mucho a un guión que le envíó a Sellers en 1975, pero como Goscinny falleció en 1977 se canceló la demanda.

 

Sellers caracterizado en la película.

Sellers caracterizado en la película.

La película, en un principio tenía un montaje de 124 minutos, que se quedaron en 103 minutos. Dichas escenas serían muy necesarias unos años más tarde, pero todo se contará a su debido tiempo. Durante el rodaje volvieron los problemas en la relación entre Sellers y Edwards, que se agravaría con la siguiente película, porque aunque recaudó menos que la anterior, seguía siendo muy rentable. El resto de la saga está en esta entrada...

“Exploradores” (1985): Y los alienígenas se cargaron la película

“Exploradores” (1985) es una de esas películas que marcaron a muchos quienes crecimos en los ochenta. No sé si seré el único, pero siempre me pareció que en su último tramo bajaba el nivel de lo visto anteriormente, hasta ponerlo por los suelos. Pues ahí va la explicación de por qué ocurrió.

 

El póster que tuvimos aquí...

El póster que tuvimos aquí…

 

La película trata sobre tres chavales que construyen artesanalmente una nave espacial, gracias a que uno de ellos ha tenido un sueño donde conoce cómo realizarla, y con ella realizan un viaje al espacio al encuentro de unos extraterrestres, que son quienes les han guiado en la construcción. Así contado, puede sonar algo mal, pero luego vista es mucho mejor de lo que parece. El filme pertenece al género de la ciencia-ficción y es de corte familiar.

...Que es mucho peor que éste, el original.

…Que es mucho peor que éste, el original.

 

Dicen las malas lenguas que según el guión original los jóvenes realizaban el citado viaje sobre unas bicicletas que volaban. La Paramount se lo enseñó a principios de los 80 a Steven Spielberg para que la dirigiese. ¿Hace falta que recuerde la escena de “E.T.” (1982)?. Posteriormente, el libreto tuvo que ser cambiado por motivos obvios.

El estudio quería que la dirigiese el alemán Wolfang Petersen, que un año antes había hecho la adaptación de “La historia interminable”, que por cierto siempre odió su autor Michael Ende. Petersen quisó rodar la película en su país natal, cosa a lo que se opuso el estudio; la jugada sí le salió, en cambio, con “Enemigo mío” (1985), aquella película de ciencia ficción con Dennis Quaid y un irreconocible Louis Gossett Jr. Finalmente, se eligió a Joe Dante, quien acababa de hacer, y con éxito, “Gremlins” (1984) que, casualmente, tuvo a Spielberg como productor. A Dante no le entusiasmó la parte final de la película, es decir, cuando los jóvenes se encuentran con los extraterrestres. Desde el estudio le dijeron que esa parte sería cambiada mientras rodaban y, en principio, todo parecía solucionado. Lo que más le gustó fue el hecho de poder utilizar elementos de la cultura pop en el guión, para que el público se sintiese más identificado con los personajes, como fue la inclusión de referencias a “La Guerra de los mundos” (1953) y a otras películas y series catódicas. De hecho, el alienígena, antes citado, se comunica a través de frases de programas de televisión.

 

Joe Dante durante un rodaje.

Joe Dante durante un rodaje.

 

“Exploradores” supuso los primeros papeles para Ethan Hawke, el malogrado River Phoenix y para Bobby Fite, que luego no hizo nada reseñable. Sin embargo, Hawke luego participaría en innumerables trabajos como “El club de los poetas muertos” (1989), o “Antes del amanecer” (1995), que daría dos secuelas más, o “Gattaca” (1997). Y Phoenix, tras “Cuenta conmigo” o “La costa de los mosquitos”, ambas de 1986, sería el joven Indy del prólogo de “Indiana Jones y la última cruzada” (1989) y que por culpa de las drogas falleció en 1993 a las puertas de un bar, que en aquel momento era propiedad de Johnny Depp.

Los personajes de River Phoenix y Ethan Hawk cuando descubren la burbuja que les permitá ir al espacio.

Los personajes de River Phoenix y Ethan Hawk cuando descubren la burbuja que les permitá ir al espacio.

 

Durante el rodaje, que comenzó a finales de octubre de 1985, la Paramount cambió de dueños y se trastocó todo. Éstos decidieron que querían la película antes de lo fijado y eso obligó a que se rodase, por ejemplo, con la pintura de los decorados aún fresca o sin terminar el maquillaje de los alienígenas. Llegado un momento, en febrero, los directivos del estudio dijeron que no se podía rodar más, lo que provocó que no se rodasen todas las escenas previstas. Y para más inri, si el estreno estaba previsto para agosto, como el estudio no tenía nada para julio, pues se decidió que se estrenase en este mes.

 

La nave de los chavales.

La nave “Thunder Road”.

¿Podía ir la cosa peor? Pues lo fue. Se estrenó el 12 de julio de 1985, en 1.750 salas de Estados Unidos, el mismo fin de semana en el que se celebró el concierto de “Live Aid”, aquel que organizó Bob Geldof, y en el que tocaron, entre otros tantos, U2, Queen, Madonna, Dire Straits, Phil Collins, Sting y que será recordado por el tema “We are the world”.

Los alienígenas con los "Exploradores".

Los alienígenas con los “Exploradores”.

 

Obviamente, fue un fracaso en la taquilla. Sin embargo, se convirtió en una película de culto, gracias al éxito obtenido con los alquileres y en las sucesivas emisiones por televisión. Años después, Joe Dante señaló que “la película que se ve, no es la película que quería hacer. Es la película que he llegado a hacer hasta un cierto punto y luego tuve que parar”.

Los efectos especiales, pese a todo lo expuesto, son notables, y es que corrieron a cargo de Industrial Light & Magic, la empresa de George Lucas.  Respecto a la banda sonora, Dante volvió a confiar, tras “Gremlins”, en Jerry Goldsmith. Nunca ha sido una de mis partituras preferidas, aunque siempre salvaré el tema llamado “The Constrution”, que es el que se escucha mientras construyen la nave y que se podrá oír en el próximo podcast. Existen dos ediciones de la BSO, una de 1985 con doce temas, y otra mucho más completa de 2011 que realizó Intrada y que cuenta con 33 temas.

Carátula de la edición de Intrada.

Carátula de la edición de Intrada.

 

Una vez conocida la historia de “Exploradores” es fácil entender la razón por la cual nos parece tan buena casi gran parte de ella y es tan rara, tirando a infumable, cuando consiguen su propósito de conocer a aquellos gracias a los cuales han conseguido que su nave, la “Thunder Road”, consiga echar el vuelo. Desde la nostalgia, esa que nos nubla la razón, he de decir que siempre seguirá siendo una de las películas de mi infancia, pese a sus imperfecciones. Lo que podría haber sido si no le hubiesen metido prisas…

Valoración 7 / 10

Lo mejor: Tiene un toque que la hace especial hasta…

Lo peor: …que aparecen los extraterrestres.

 

 

La Puerta del Cielo (1980): La película que se convirtió en un infierno

Cuando a finales de la década de los 70 la United Artists (UA) le ofreció a Michael Cimino, que venía de dirigir y ganar el Oscar por “El Cazador” (1978), un cheque en blanco para que dirigiese un proyecto que tenía en la cabeza desde hacía años, no sabía lo que vendría después. “La Puerta del Cielo” (1980) llevó a la UA a la bancarrota y a Cimino a ser repudiado por la industria cinematográfica. ¿Fue justo lo que ocurrió?

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La película comienza en la graduación de dos amigos, Jim Averill (Kris Kristofferson) y Billy Irvine (John Hurt) en la Universidad de Harvard. Poco después, hay una elipsis de veinte años donde nos vamos al Condado de Johnson, del estado norteamericano de Wyoming, allá por 1890. Averill se ha convertido en sheriff e Irvine pertenece a una asociación de terratenientes. Ésta, al estar molesta con los inmigrantes de Europa del Este a los que acusa del robo de ganado, contrata a una serie de asesinos y realiza una lista con una serie de personas a matar. Entre los asesinos se encuentra Nate Champion (Christopher Walken), que pretende casarse con una prostituta inmigrante, Ella, que interpreta Isabelle Huppert, de la que también Averill está enamorado. Además, forman parte del elenco Jeff Bridges y Joseph Cotten y también hacen aparición Brad Dourif, Mickey Rourke, Willem Dafoe o Terry O’Quinn  en sus primeros papeles.

Primera aparición del personaje de Christopher Walken.

Primera aparición del personaje de Christopher Walken.

La historia está inspirada, que no basada, en hechos reales. Averill, Ella y Champion existieron realmente, pero éste por ejemplo no era un asesino, sino uno de los granjeros incluidos en la lista. Otro cambio, que sí pasó, es que los mercenarios, de la conocida como “La Guerra del Condado de Johnson”, fueron también por propietarios que no pensaban de la misma manera que la asociación.

Cimino ya llevó el guión de esta historia a la UA en 1971, pero no le echaron cuenta. Como he dicho antes, tras  el éxito de “El Cazador”, todo cambió. Comenzó a rodar a mediados de abril de 1979 y con un presupuesto cercano a los 11 millones de dólares. A los pocos días, el director mandó destruir y rehacer los decorados de daba vida a una típica calle de un western porque “no se veía bien” ya que “no estaban alineados los edificios”. Cimino era tan perfeccionista que deja a Stanley Kubrick como un mero aprendiz en el campo de la dirección.

El pueblo que se recreó en la película.

El pueblo que se recreó en la película.

Durante el rodaje, la UA fue consciente de que Cimino no miraba por los números del presupuesto. Por ejemplo, el director esperaba a que las nubes estuviesen en el encuadre de la cámara como él quería para comenzar a grabar; otro caso es que mandó instalar un sistema de riego bajo la pradera donde se rodó el último tramo de la película para que tuviese el color verde, del césped, deseado. La cuestión es que ningún director quiso aceptar el encargo de hacerse cargo del rodaje, ya fuese por la presión del sindicato de directores (que no veía con buenos ojos que se sustituyese a uno de los suyos), o porque ya era conocedor del desmadre del proyecto.

Una vez terminado el rodaje, en marzo de 1980, el director presentó un montaje de cinco horas y media (325 min.). A los directivos de la UA les provocó un soponcio. Parece ser que la batalla final duraba, por sí misma, una hora, y había material rodado para hacer una película entera sólo con ella. Los gerifaltes le dijeron que tenía que quitar metraje y la dejó en 220 minutos. Tal fue el fracaso que tuvo, que en 1981 Cimino volvió a meterse en la sala de montaje y sacó una nueva versión de 149 minutos por si acaso remontaba la taquilla. Poco hizo porque “La Puerta del Cielo” costó 44 millones de dólares, una tremenda barbaridad, y recaudó la friolera cantidad de 3 millones.

En un principio, el encargado de la banda sonora iba a ser John Williams, pero debido a que tuvo que realizar la partitura de “El imperio Contraataca” (1980) el seleccionado fue David Mansfield. Éste es el joven que toca el violín con patines en la larga, larguísima, escena del baile que tiene lugar en una especie de pista cubierta. Por cierto, la puerta de ese recinto es la denominada puerta que da nombre a la película.

Los protagonistas bailan con la puerta de fondo.

Los protagonistas bailan con la puerta de fondo.

Servidor sólo puede valorar el montaje de 220 minutos. Sin duda lo mejor de la película es su fotografía de la cual es responsable el húngaro Vilmos Zsigmond. El hecho de estar rodada en 70 milímetros, es decir, con una anchura mayor hace que en pantalla luzcan aún mejor los paisajes que tiene. Hay escenas, como por ejemplo la presentación del personaje de Christopher Walken, que deberían enseñarse en las escuelas de cine. Se palpa la perfección de Cimino, pero hay que decir que su duración y ritmo provoca que a veces se haga un poco pesada. Es curioso que incluso con este montaje da la sensación que se quedaron escenas importantes en la sala de montaje, sobre todo respecto al personaje de John Hurt, que siempre me ha dado la impresión que pinta poco en la historia.

La película está repleta de escenas con una sobresaliente fotografía.

La película está repleta de escenas con una sobresaliente fotografía.

¿Por qué fue un fracaso?. Creo que el motivo principal es porque muestra a los americanos que en la creación de lo que hoy es su modelo está manchado con sangre de inocentes y eso va en contra de su ideario colectivo. También quizás el modelo de cine donde el estudio depositaba la confianza totalmente en el director, ya estaba algo caduco, si miramos las películas más taquilleras de su año de estreno: “El imperio contraataca”, “Cómo eliminar a su jefe” o “Locos de remate”. El fracaso de “La puerta del cielo” y dos años más tarde de “Corazonada”, un musical de Francis Ford Coppola que recaudó 2 millones en taquilla y costó 25, acabó con este tipo de producciones. Igualmente fue olvidada en los Oscars, obteniendo tan sólo una nominación a la mejor dirección artística.

A los actores de la película no les afectó su fracaso. En cambio, Michael Cimino tardó cinco años en volver a rodar “Manhattan Sur” con Mickey Rourke en el papel de un policía que quiere acaba con las mafias orientales de Chinatown, y que fue otro fracaso en taquilla, cuando no es tan mala. Es poco conocido que Cimino fue contratado para dirigir “Footloose” (1984), pero fue despedido a los cuatro meses porque otra vez, comenzó a pedir cambios en los decorados y en la película que hubiesen supuesto una subida considerable del presupuesto.

Luego vendrían, siempre sin la ayuda de un estudio, es decir, con dinero de productoras independientes, más trabajos suyos como fueron “El siciliano” (1987), “37 horas desesperadas” (1990) y “Sunchaser” (1996) que tampoco tuvieron mucho tirón en taquilla. En cuanto a la UA, la Metro-Goldwyn-Mayer, que hasta entonces distribuía sus películas a través de ella compró la productora, convirtiéndola en una unidad de producción propia, situación que sigue ocurriendo hasta hoy.

Quien diga que es la peor película de la historia no ha visto suficiente cine. Sólo por sus imágenes debe ser visionada cada dos o tres años. Es lo menos que se puede hacer por honrar el esfuerzo quimérico de Cimino.

 

Valoración 8 / 10

Lo mejor: La fotografía. ¿Cómo no pudo estar nominada, y ganar, el Oscar en dicha categoría?

Lo peor: Se notan los tijeretazos incluso en la versión de 220 minutos.