In Memoriam

now browsing by tag

 
 

Podcast nº56: Especial James Horner

En los últimos 35 años el compositor James Horner ha realizado las bandas sonoras de grandes películas ya sean por su calidad o por lo que han significado en nuestras vidas. Hay obras maestras suyas como “Braveheart” (1995), “Aliens, el regreso” (1986) o grandes clásicos de nuestra infancia como “Cocoon” (1985) o “Willow” (1988). En definitiva hemos crecido con él convirtiéndose sus trabajos en nuestra BSO.

Horner falleció el pasado 22 de junio en un accidente de avioneta con apenas 61 años. Con este programa que le dedico le quiero dar las gracias por tanta buena música aunque en los últimos años no estuviese muy fino. Sé que no están todas las piezas que deberían estar. De hecho es el podcast que más me ha costado seleccionar musicalmente, pero las que faltan sonarán en el futuro. Hay que mantener el legado y honrar a James Horner.

 

 

Los programas anteriores y las suscripciones, para no perderte ninguno, se pueden hacer tanto en iTunes como en Tune in e Ivoox. Y si tienes Twitter sigue a @AcomodadorEl.

 

Espero que disfrutes de la proyección.

 

 

In Memoriam: Lauren Bacall, la última mirada de la época dorada de Hollywood

Hubo un tiempo donde las estrellas del cielo se instalaron en Hollywood allá por los 40 y 50, en su denominada época dorada. No voy a decir todos sus nombres, sería tan largo como decir una constelación. Hoy, una de esas estrellas ha vuelto a su lugar de origen. Era Lauren Bacall, tenía 89 años.

Nació en Nueva York un 16 de septiembre de 1924 en una familia de origen judío con el nombre de Betty Joan Weinstein Perske. Su madre, de procedencia rumana, se cambió el apellido primero por Weinstein-Bacal y luego por Bacall. Así nació su apellido artístico.

Lauren quería ser actriz. Con quince años, para costearse los estudios en la Academia Norteamericana de Artes Dramáticas trabajó como modelo y de acomodadora, gran profesión, en un cine. Con dieciocho años debutó en Broadway. Una aparición suya en la portada de la revista “Harper’s Bazaar” llamó la atención del director Howard Hawks y la contrató.

Su primer trabajo cinematográfico fue “Tener o no tener” (1944) donde también participaba Humphrey Bogart. Se enamoraron y un año después se casaron. Tuvieron dos hijos y durante su matrimonio Lauren aguantó el alcoholismo de Bogart que derivó en un cáncer que lo mataría en 1957.

 

Bogart y Bacall en "Tener y no tener".

Bogart y Bacall en “Tener y no tener”.

 

Con su marido haría pareja en la pantalla también en “El sueño eterno” (1946), “La senda tenebrosa” (1947) y “Cayo Largo” (1948). La década de los cincuenta fue donde más trabajó destacando los filmes de “Cómo casarse con un millonario” (1953), “El mundo es de las mujeres” (1954), “Escrito sobre el viento” (1956) o “Mi desconfiada esposa” (1957).

 

Escena de "El sueño eterno".

Escena de “El sueño eterno”.

 

A partir de entonces dejó de hacer tantas películas, para dedicarse al teatro, aunque hay que destacar su presencia en “Harper, investigador privado” (1966) o “Asesinato en el Orient Express” (1974). Por cierto, en 1961 se casó con el también actor Jason Robards, con quien tuvo otro hijo, pero se divorció de él en 1969 porque no aguantó el alcoholismo de éste. Y es que Robards, no era como Humphrey.

En los ochenta siguió trabajando puntualmente en películas, y regresó el teatro protagonizando en 1985 con la representación de “Dulce pájaro de juventud” en el West End londinense, pero no fue hasta los noventa cuando estuvo en sus filmes más recordados de los últimos tiempos. Son el caso de “Misery” (1990), “Pret a porter” (1994) o “El amor tiene dos caras” (1996) que le proporcionó su única nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto. Participó en un capítulo de “Los Soprano” y en una par de películas de Lars Von Trier, “Dogville” (2003) y “Manderlay” (2005). Su última aparición fue en 2012 en  “The Forger”.

 

Bacall en "El amor tiene dos caras".

Bacall en “El amor tiene dos caras”.

Hace cinco años la Academia de Hollywood le dio un Oscar Honorífico, y merecido, por toda una carrera. Su personaje de “Tener o no tener” le decía en cierto momento al de Bogart que “Si me necesitas, sólo tienes que silbar”. Me temo que mi silbido no llegará tan lejos, pero sé que estarás bien acompañada por Humphrey y el resto de estrellas.

 

 

In Memoriam: Bob Hoskins

Siempre será el compañero detective de Roger Rabbit. Y Smee, el eterno compañero de el Capitán Garfio, como pudimos ver en “Hook” (1991). Estaba retirado del cine desde hacía un par de años por tener Parkinson, pero ha sido una neumonía el motivo del fallecimiento del actor inglés Bob Hoskins.

 

Durante los setenta tuvo una carrera en la televisión británica, siendo uno de sus primeros papeles en el cine el papel de mánager en la película de Pink Floyd, “El Muro” (1982), viniendo luego el de “Brazil” (1985). Aunque un año más tarde sería su lanzamiento con la nominación al Oscar al mejor actor por “Mona Lisa”.

 

Firmó un contrato por si Robert DeNiro rechazaba ser el Al Capone de “Los Intocables de Elliot Ness” (1987), hecho que finalmente no ocurrió. Posiblemente, su papel más recordado, le llegó en 1988 al ser Eddie Valiant en la mítica “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”.

 

"¿Quién engañó a Roger Rabbit?".

“¿Quién engañó a Roger Rabbit?”.

Posteriormente hizo, junto a Cher“Sirenas” (1990) y en 1991 llegaron “La noche de los cristales rotos” y el ya mencionado papel de Smee en la versión que hizo Spielberg del cuento de Peter Pan de J.M. Barrie.

 

Hoskins como Smee.

Hoskins como Smee.

Fue protagonista de una de las primeras adaptaciones cinematográficas de videojuegos al ser en “Super Mario Bros” (1993) el célebre fontanero de Nintendo. La película, horrenda en todos los sentidos, fue un fracaso en taquilla. Hoskins se enteró de que estaba interpretando a un personaje de videojuego cuando ya empezado el rodaje vio a su hijo jugar con él en la televisión.

 

Luigi y Mario es la desastrosa "Super Mario Bros".

Luigi y Mario es la desastrosa “Super Mario Bros”.

Otros trabajos destacables son “Nixon” (1995), “Agente secreto” (1996), “El viaje de Felicia” (1999), “Enemigo a las puertas” (2001),  “Danny the dog” y “Mrs. Henderson presenta”, ambas son de 2005, siendo el útimo “Blanca Nieves y la leyenda del cazador” (2012).

In Memoriam: Mickey Rooney, la eterna sonrisa de Hollywood

Cada vez que recuerdo a Mickey Rooney, siempre está sonriendo. Sin embargo, esa sonrisa se ha apagado con su fallecimiento a los 93 años, dejando atrás casi dos centenares de películas y toda una vida dedicada al entretenimiento.

Y es que Joseph Yule Jr., que así era su verdadero nombre, nacido en Brooklyn (Nueva York) a finales de septiembre de 1920, llevaba el mundo de la actuación en la sangre. Sus padres eran cómicos, pero se separaron muy pronto, y su madre, confiada en la capacidad de su hijo, no paró hasta que éste consiguiera su primer papel con apenas seis años.

Un joven Mickey Rooney.

Un joven Mickey Rooney.

Así se hizo, a principios de la década de los 30, protagonista de un serial interpretando a un personaje llamado Mickey McGuire, a la vez que iba participando en otras películas como “El enemigo público número 1” (1934). En 1937 rueda junto a Spencer Tracy la adaptación cinematográfica de “Capitanes intrépidos”, todo un clásico.

 

Escena de "Capitanes intrépidos".

Escena de “Capitanes intrépidos”.

 

Ese mismo año la MGM decide que haga pareja con Judy Garland. Su primera película fue “Thoroughbreds Don’t Cry” y así hasta ocho películas más, convirtiéndose en la pareja artística juvenil de Hollywood. Para poder llevar a cabo el ritmo de trabajo al que eran sometidos, Garland, Rooney, y otros jóvenes actores, constantemente consumían una importante cantidad de anfetaminas y barbitúricos. Sin duda, la peor parada fue Garland, ya que le provocó una serie de trastornos mentales, anorexia, alcoholismo, drogadicción y una lucha contínua por superar la adversidad, hasta que fallecido con tan sólo 47 años.

Rooney y Garland.

Rooney y Garland.

 

En los 50 y 60, siguió trabajando alternando el cine y la televisión. De hecho, contó, en dos ocasiones, con su propia serie. Sus trabajos más recordados de dicha época son el del vecino asiático de Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes” (1961) o su papel en “El mundo está loco, loco, loco” (1963).

Rooney en "Desayuno con diamantes".

Rooney en “Desayuno con diamantes”.

 

Ya en los 70 se centra en películas infantiles como “Pedro y el dragón Elliot” (1977) o “El corcel negro” (1979). Hay que decir que estuvo nominado al Oscar en cuatro ocasiones. Dos en la categoría principal de actor “Hijos de la farándula” (1939) y “La comedia humana” (1943); y dos como secundario, “Amanecer sangriento” (1956) y “El corcel negro”. No obtuvo ninguno, pero sí tenía dos estatuillas. Una especial, que se le concedió en 1938 como “Premio juvenil de la Academia”, y otro honorífico en 1983.

La estatuilla casi es más grande que él.

La estatuilla casi es más grande que él.

 

Sus trabajos en cuanto a calidad dejaron mucho que desear en las últimas décadas. Aparte de poner su voz en algunas películas de animación como la de “Los osos amorosos” (1985) o “El pequeño Nemo” cabe resaltar su papel en la película del ex Monty Python, Terry Jones, “Erik, el vikingo” (1989) o la española “La vida láctea” (1992), donde interpretó a un señor de avanzada edad que quería vivir como un niño. Le venía como anillo al dedo.

Las dos últimas peliculas suyas más comerciales fueron “Una noche en el museo” (2006) y “Los Muppets” (2011). Hoy el director de “Noche en el museo 3”, Shawn Levy, ha declarado que Rooney había grabado hace unas semanas unas escenas para el filme, por lo que será su legado póstumo.

Mickey Rooney, se casó en siete ocasiones, la primera de ellas con Ava Gardner, ahí es nada. Fue millonario, pero despilfarró su fortuna y no hace mucho le debía casi dos millones de dólares al fisco norteamericano. Mal marido, mal gestor, participó en películas horrendas, pero nada me quitará que siempre que lo recuerde, sonría. Seguro que le gustará que así fuese.

 

 

 

In Memoriam: Philip Seymour Hoffman

Philip Seymour Hoffman ha aparecido muerto en su piso de Nueva York. Todo apunta, según las primeras investigaciones policiales, a que se debe a una sobredosis. Tenía 47 años.

La primera vez que me quedé con su cara, en “Twister” (1996), no me podía imaginar que ese actor simpático y gordinflón iba a ser una década después uno de los mejores actores de su generación.

Seymour Hoffman en "Twister".

Seymour Hoffman en “Twister”.

Uno de sus primeros papeles fue en “Esencia de mujer” (1992). Su táctica para hacer carrera en Hollywood consistió en intercalar sus actuaciones entre películas de estudio y las independientes. Se convirtió en uno de los habituales del director Paul Thomas Anderson; comenzó con “Sidney” (1996) y le siguieron “Boogie Nights” (1997), la extraordinaria “Magnolia” (1999), esa gran desconocida que es “Embriagado de amor” (2002) y, finalmente, esa película, en mi opinión muy extraña, pero muy bien interpretada que fue “The Master” (2012).

Participó en “El gran Lebowski”  y “Hapinness” en 1998  o “State and main” (2000) y ya su cara empezó a asociarse a películas independientes. Para equilibrar la balanza intervino en “El talento de Mr. Ripley” (1999), “Casi famosos” (2000) y “El dragón rojo” (2002). Ése mismo año encarnó al amigo del atormentado personaje de Edward Norton en la sobresaliente “La última noche” que dirigió Spike Lee. Y como no, para contrarestar, otra película grande un año más tarde, “Cold Mountain”.

 

Escena de "La última noche".

Escena de “La última noche”.

Era un actor de muchos registros. No tuvo problemas para estar en comedias como “Y entonces llegó ella” (2004) o “De vuelta al insti” (2005), pero el punto de inflexión fue interpretar, ese mismo año, a Truman Capote en “Capote”; primera nominación al Oscar al mejor actor y se lo lleva. Volviendo a los registros, también tocó el género de acción siendo el villano de “Misión imposible 3” (2006).

 

"Capote".

“Capote”.

 

Obtuvo otra nominación al Oscar, como actor secundario, en “La guerra de Charlie Wilson” (2007) y en su posterior trabajo, en la notable “Antes que el diablo sepa que has muerto” interpreta a un agente de bolsa enganchado a la heroína, droga cuya adición le ha matado. La tercera nominación, también en la categoria de actor secundario, fue con “La duda” (2008) y tres años más tarde interviene en una película que pasó desapercibida para el gran público y que es una obra maestra “Los idus de marzo” (2011), donde se refleja cómo puede llegar a ser el mundo de la política.

Estuvo en “Moneyball” (2011) y es nominado por cuarta vez por la antes mencionada “The Master” haciendo del creador de esa secta o religión, según se mire, que es la cienciología. El año pasado tan sólo trabajó en “El último concierto” y en “Los juegos del hambre: En llamas” y actualmente estaba rodando la segunda parte de la secuela de ésta, “Los juegos del hambre: Sinsajo”. Aunque aún quedan dos trabajos suyos por estrenar que son “God´s pocket” y “A most wanted man”.

Versátil. Camaleónico. Secundario que con su presencia llenaba la pantalla. Muy buen actor y sinónimo de calidad. Cuando veías su nombre en una película, ésta ya apuntaba maneras. En 2010 debutó en la dirección con “Jack Goes Boating”, película que no se ha estrenado en su país y ahora tenía en mente volver a dirigir. Hoffman nunca ocultó sus problemas con las drogas, de hecho, hace unos meses dijo públicamente que había estado en una clínica de rehabilitación. La droga se ha llevado a un actor que con toda una vida por delante aún tenía muchos grandes papeles por ofrecernos. DEP.