Lauren Bacall

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In Memoriam: Lauren Bacall, la última mirada de la época dorada de Hollywood

Hubo un tiempo donde las estrellas del cielo se instalaron en Hollywood allá por los 40 y 50, en su denominada época dorada. No voy a decir todos sus nombres, sería tan largo como decir una constelación. Hoy, una de esas estrellas ha vuelto a su lugar de origen. Era Lauren Bacall, tenía 89 años.

Nació en Nueva York un 16 de septiembre de 1924 en una familia de origen judío con el nombre de Betty Joan Weinstein Perske. Su madre, de procedencia rumana, se cambió el apellido primero por Weinstein-Bacal y luego por Bacall. Así nació su apellido artístico.

Lauren quería ser actriz. Con quince años, para costearse los estudios en la Academia Norteamericana de Artes Dramáticas trabajó como modelo y de acomodadora, gran profesión, en un cine. Con dieciocho años debutó en Broadway. Una aparición suya en la portada de la revista “Harper’s Bazaar” llamó la atención del director Howard Hawks y la contrató.

Su primer trabajo cinematográfico fue “Tener o no tener” (1944) donde también participaba Humphrey Bogart. Se enamoraron y un año después se casaron. Tuvieron dos hijos y durante su matrimonio Lauren aguantó el alcoholismo de Bogart que derivó en un cáncer que lo mataría en 1957.

 

Bogart y Bacall en "Tener y no tener".

Bogart y Bacall en “Tener y no tener”.

 

Con su marido haría pareja en la pantalla también en “El sueño eterno” (1946), “La senda tenebrosa” (1947) y “Cayo Largo” (1948). La década de los cincuenta fue donde más trabajó destacando los filmes de “Cómo casarse con un millonario” (1953), “El mundo es de las mujeres” (1954), “Escrito sobre el viento” (1956) o “Mi desconfiada esposa” (1957).

 

Escena de "El sueño eterno".

Escena de “El sueño eterno”.

 

A partir de entonces dejó de hacer tantas películas, para dedicarse al teatro, aunque hay que destacar su presencia en “Harper, investigador privado” (1966) o “Asesinato en el Orient Express” (1974). Por cierto, en 1961 se casó con el también actor Jason Robards, con quien tuvo otro hijo, pero se divorció de él en 1969 porque no aguantó el alcoholismo de éste. Y es que Robards, no era como Humphrey.

En los ochenta siguió trabajando puntualmente en películas, y regresó el teatro protagonizando en 1985 con la representación de “Dulce pájaro de juventud” en el West End londinense, pero no fue hasta los noventa cuando estuvo en sus filmes más recordados de los últimos tiempos. Son el caso de “Misery” (1990), “Pret a porter” (1994) o “El amor tiene dos caras” (1996) que le proporcionó su única nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto. Participó en un capítulo de “Los Soprano” y en una par de películas de Lars Von Trier, “Dogville” (2003) y “Manderlay” (2005). Su última aparición fue en 2012 en  “The Forger”.

 

Bacall en "El amor tiene dos caras".

Bacall en “El amor tiene dos caras”.

Hace cinco años la Academia de Hollywood le dio un Oscar Honorífico, y merecido, por toda una carrera. Su personaje de “Tener o no tener” le decía en cierto momento al de Bogart que “Si me necesitas, sólo tienes que silbar”. Me temo que mi silbido no llegará tan lejos, pero sé que estarás bien acompañada por Humphrey y el resto de estrellas.